Foto: Nehuén F. Silva

En la mañana del miércoles 5 de junio, el Concejo Deliberante de La Plata nombró a Sucre, la competencia clave de la ciudad, como un espacio de interés municipal. Sucre es una productora de rap platense que nace a partir de un taller de rimas que comandaba Tata, el campeón de Red Bull Batalla de los Gallos 2012 y jurado de Freestyle Máster Series Argentina, y que después toma la posta Andrés Josué Agratti, un estudiante de Arquitectura involucrado con el movimiento desde hace seis años. Con la iniciativa de realizar algo nuevo y diferenciarse de Red Bull y de todas las otras competencias, pero a una escala local, nace «Sucre: La batalla que nos une», evento 2vs2 que ganan Nasser y Hache (ambos conforman la ’94 Cypherground). A partir de ahí, devienen otros eventos especiales como «El surgimiento» y la «Liga de Freestyle», pero Josué recalca que el taller es su bandera insignia y que nunca la negociaron ni lo van a hacer.

En Sucre (y en La Plata en sí) existe un ecosistema transparente de personajes clásicos con sus roles y funciones bien delimitadas. Entre los 13 que conforman la organización se encuentran Martín Delfino (conocido en el universo de Twitch como Lolito por su parentesco al streamer español) que es el diseñador; Santiago Martínez Burgueño, host de Skillz y el que se encarga de cubrir las fechas vía Instagram y a Nehuén Silva, el fotógrafo oficial y parte del equipo de comunicación, entre otros. Por fuera de ella, están Cabech (o Biz en y para el mundo del rap), el actual récord mundial de freestyle que actúa como un nexo entre la productora y los grandes streamers argentinos; y Agustín «el Bocha» Remiro, el periodista especializado y jurado platense por excelencia con su puesto inamovible en la silla de jueces de Sucre y conductor del programa radial Domingo de rap (que se emite los sábados). Esta división del trabajo no se dio sin querer. «No éramos el centro de atención, pero hacíamos que ese mismo centro de atención se genere», dice Josué, «se puede decir que Sucre innovó en La Plata porque fuimos los primeros que nos corrimos del eje para crear una plataforma que forme estrellas.»

«Somos una productora enfocada a motivar a lxs chicxs a rapear, a venir a la plaza, a escuchar y a compartir un momento con nosotrxs y los que los rodean», dice Ludmila Cumo, una estudiante de Comunicación Social de 22 años y una de las cuatro figuras femeninas del equipo de Sucre. Una de las últimas decisiones clave del equipo fue abandonar la Plaza Diagonales y mudarse a la Plaza Belgrano, un espacio público con mejor infraestructura y más amigable para que se acerquen las familias. «Creemos importante que se enfoque a un público en general, para que también los adultos se empapen de todo esto, que no sean solo padres que llevan a sus hijxs, sino que también sean parte del público y pasen una tarde de domingo divertida», termina Ludmila.

Sucre en estos últimos tiempos logró una seguidilla de reconocimientos que le dan cada vez más sabor y prestigio a la competencia: SupremacíaMC, Batalla de Maestros y Cruce de Campeones la seleccionaron para tener su representante en las respectivas regionales bonaerenses y Urban Roosters la colocó en el rango 4 de competencias que suman puntos para el ascenso a FMS Argentina. Además, este fin de semana pasado contaron por segundo año consecutivo con un espacio en el Provincia Emergente, el festival joven más importante de Buenos Aires.

«El proyecto salió por unanimidad, todos los concejales estuvieron de acuerdo en mencionarnos como interés municipal», vuelve Josué. «Esto significa que somos un ente que realiza actividades beneficiosas para el desarrollo socioeconómico y ambiental de la población platense.» El taller y la competencia que Sucre realiza son un espacio fructífero de conexión entre los jóvenes con el rap que cada vez resuena más en el sur de la provincia de Buenos Aires. No hay fórmula para toda esta racha de éxitos que se le vino encima a la productora, pero Ludmila, que ve este reconocimiento del Concejo como un abrazo a todo el trabajo y el esfuerzo, concluye que Sucre y su gente se destaca por sobre los demás por «nunca estar cómodxs con lo que hacemos.»