El Indio Solari comenzó su carrera desde lo más profundo del under, recogiendo la tradición de los poetas malditos, a contramano de lo que proponía el establishment del rock nacional. Todo esto dio origen a Patricio Rey y sus Redonditos de Ricota, una banda difícil de catalogar y repleta de canciones populares. A continuación, las 10 mejores canciones de Los Redondos:
10. "Yo caníbal"
El tema que da inicio a Cordero atado contiene todos los yeites del estilo de la banda que, para su séptimo disco, estaba a punto de comenzar a mutar musicalmente. Un riff de guitarra imperante, un solo de saxo y una letra repleta de metáforas fieles a la pluma de Solari hacen de esta canción una pieza más que representativa del espíritu ricotero.
9. "El infierno está encantador esta noche"
Perteneciente a Gulp!, el disco debut de la banda, esta es una canción que combina la estética subterránea que atraviesa todo el álbum con un ritmo casi bailable aunque contenido. El clásico riff de saxo reemplaza a la guitarra en este tema que contiene uno de los estribillos más atractivos para corear.
8. "Vencedores vencidos"
La música de los Redondos estuvo lejos de ser complaciente. Fue, más bien, una herramienta de combate, y este es uno de los temas que lo confirma. Para su concepto y título, Solari recoge la frase del general Lonardi "Ni vencedores ni vencidos" y la da vuelta, mostrando desencanto y pesimismo frente a la política y las instituciones a través de metáforas como "Ovejero que descansa en manto negro", que exponen las dos caras del poder y de los rebaños.
7. "Barbazul versus el amor letal"
El primer tema del primer disco de los Redondos ya muestra la extrañeza y el exotismo de una banda que venía a romper con los cánones del rock nacional. Basado en el célebre personaje del folclore europeo, el tema es misterioso e inclasificable a nivel estético porque no responde a un género en particular, sino que conjuga rock and roll, música melódica y jazz.
6. "Un ángel para tu soledad"
Esta canción se encuentra entre los éxitos más populares de la banda y también está dotada de un gran simbolismo por haber sido la última que tocaron en vivo en el Estadio Olímpico de Córdoba (Chateau Carreras) en 2001. Luego de este concierto, el grupo anunció su separación, y esta balada rockera quedó sellada como un himno de unión ricotera.
5. "Esa estrella era mi lujo"
Este tema incluido en ¡Bang! ¡Bang!... Estás liquidado es un perfecto ejemplo de la peculiaridad de Solari como poeta. Narración, diálogos, alegorías, metáforas y lenguaje callejero para hablar de una decepción amorosa que define de la siguiente manera: "Nuestra estrella se agotó y era mi lujo".
4. "La hija del fletero"
El componente popular de ciertas canciones de los Redondos fue el que permitió la creación del "rock chabón" en nuestro país e instauró una tradición hasta ese momento ausente. Además, este tema es el claro ejemplo de una de las narraciones de desamor típicas de Solari, con versos que se volvieron parte de la cultura popular: "Pero a los ciegos no les gustan los sordos y un corazón no se endurece porque sí".
3. "Motor Psico"
Incluida en Oktubre, el disco que suele mencionarse como el mejor del grupo, esta canción entra dentro de aquellas más exóticas. Se trata de una suerte de balada oscura con una letra filosófica sobre la condición humana, la creencia en algo mayor y la banalización de estos conceptos. Su solo de saxo es uno de los más icónicos de la banda.
2. "Juguetes perdidos"
Con una estética murguera, esta canción es considerada una de las mejores de su repertorio y su letra evoca, de algún modo, la cultura ricotera con la frase "banderas en tu corazón". Si bien el tema cobró una fuerte connotación política con los años y el público lo resignificó a partir de la muerte de Walter Bulacio, se ha vuelto uno de los máximos himnos adoptados por la gente debido a su gran carga emotiva.
1. "Todo un palo"
Pocas frases rockeras han calado tanto en la cultura popular como "El futuro llegó hace rato", la afirmación que da comienzo a este tema incluido en Un baión para el ojo idiota. Esta canción parece ser una respuesta a Charly García, una suerte de declaración frente a su lugar dentro del rock nacional a través del verso "No voy en trenes, no tengo a dónde ir". Finalmente, el tema culmina con un glorioso solo de Skay Beilinson que bien podría catalogarse como el mejor de la banda.









