El domingo 2 de septiembre pasará a la historia como un día negro para el arte debido a que un voraz incendio consumió durante horas el Museo Nacional de Brasil, ubicado en Río de Janeiro.

En tal edificio, que hace poco había cumplido 200 años, se encontraban más de 20 millones de obras de arte. Dentro de ellas, muchas conservadas desde la época imperial de dicho país; una colección de piezas egipcias; además de un invaluable archivo de investigaciones científicas con una gran biblioteca. Lo cierto es que las pérdidas producto de este siniestro hasta el momento son incalculables.

Hace unas horas, la cadena televisiva O Globo informó sobre esta tragedia y reportó que la misma se inició a las 7:30 PM, hora local. Para ese momento, ya el citado museo no tenía visitantes en su interior y hasta ahora no se han reportado víctimas humanas, aunque no se descarta del todo la posibilidad de que alguien haya quedado atrapado en medio de las indómitas llamas.

Sobre este suceso, el exdirector de esa institución, José Pérez Pombal, comentó ante la agencia EFE:

“No va a quedar nada. Las llamas están muy altas y el fuego está por todas partes. El palacio se va a quemar íntegro y también las colecciones, las momias, todo”.

De cualquier forma, dentro de los factores que ayudaron a la rápida propagación del incendio se encuentran, además de la estructura de madera de esa construcción erigida en 1818; la desatención por parte del gobierno, traducida en el recorte de presupuesto para el adecuado mantenimiento edilicio y de prevención, como bien comentó Luis Fernando Duarte, vicedirector del museo.