La exclusión de Oasis de los seleccionados para el Salón de la Fama del Rock and Roll 2026 no pasó inadvertida. Liam Gallagher convirtió la noticia en una nueva oportunidad para cuestionar públicamente a la institución y ridiculizar el proceso de selección, en una serie de mensajes que no tardaron en viralizarse.
La banda quedó muy abajo en las votaciones
La banda ocupó el decimocuarto lugar en las votaciones públicas, ubicándose por detrás de artistas como Phil Collins, Shakira, Mariah Carey y Pink. Por otro lado, Iron Maiden alcanzó la undécima posición. La selección final de los nuevos miembros combina el voto popular con el criterio de un comité integrado por más de 1000 especialistas de la industria musical, un sistema que en los últimos años ha generado controversia por su falta de transparencia.
Los mensajes de Liam Gallagher
Ante los resultados, Gallagher recurrió a su habitual arsenal de sarcasmo. "Me gustaría dar las gracias desde lo más profundo de mi corazón a todas las personas que NO nos han votado. Esto es para ustedes, gracias", escribió el cantante.
En el mismo tono, dirigió un mensaje a quienes sí apoyaron a Oasis: "Y a todas las personas que nos votaron, SIÉNTENSE". La frase que más repercusión tuvo, sin embargo, fue lapidaria: "El Rock & Roll Hall of Fame es para imbéciles".
Al ser consultado sobre qué haría si Oasis finalmente fuera admitido, el vocalista dijo: "Obviamente, ir y decir que es lo mejor que me ha pasado". Y luego, en otro mensaje, agregó: "Estoy autorizado a ser un imbécil de vez en cuando, es bueno para el alma".

Una institución que es blanco de las críticas
Las declaraciones de Gallagher se insertan en un debate sobre la pertinencia y el prestigio del Salón de la Fama. La institución fue duramente criticada por incorporar artistas ajenos al rock en sentido estricto, como Jay Z, Eminem, Whitney Houston, Cher, Dolly Parton y Willie Nelson, lo que llevó a algunos sectores a reclamar un cambio de nombre hacia una denominación más amplia, como "Salón de la Fama de la Música".
El presidente del organismo, John Sykes, salió al cruce de esas críticas y defendió el concepto fundacional. "Creo que es porque algunas personas no entienden el significado de rock and roll. Si retrocedes al sonido original de los años 50, era todo", argumentó, citando incluso a Missy Elliott para ilustrar la naturaleza del término.
Para Sykes, la solución no pasa por modificar el nombre sino por mejorar la comunicación con el público: "Se trata de hacer un mejor trabajo al comunicarle a la gente de dónde viene el rock and roll y de qué se trata realmente", concluyó.









