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19/09/2022

Parásito Paraíso experimenta con sintetizadores lo-fi y baladas emotivas en su segundo disco: Producto.

El sorprendente nuevo trabajo del proyecto argentino propone un colorido viaje de humor pop, collage de samples y bossa nova.

Si bien Parásito Paraíso publicó dos singles este año -ese ejercicio de perfección pop titulado “Solo” y la balada a corazón abierto “Sertralina”- es Producto., su nuevo disco publicado en agosto, la obra con la que el proyecto argentino propone desafiar las leyes de la industria musical actual. El segundo álbum de estudio de la banda es un disco que tiene sentido como tal y debe escucharse con cierta actitud de vieja escuela: de principio a fin.

De hecho, Producto. comienza con una intro instrumental llena de ruidos y voces sampleadas al estilo de Say No More, y cierra con “Chau bossa” en clave lo-fi y experimental. Entre ambos extremos del álbum, “Interlude trampa” sirve de intermedio de estos paisajes sonoros en los que Tomás Estevan -cantante, guitarrista, productor y compositor del proyecto- da rienda suelta a su gusto por “romper el audio” y dejarse llevar por las producciones sonoras atrevidas.

Sin embargo, sería un error pensar en Producto. como un álbum experimental y hermético. Por el contrario, tiene algunas de las canciones más accesibles que la banda haya hecho nunca. Como muestra de esta afirmación, están el single adelanto “Solo” -una bocanada de aire fresco con guitarras líquidas y una melodía despreocupada-, la electrónica melancólica de “Popelectro¿?” -llena de sintes, un piano envuelto en reverb y trucos de estudio que la hacen parecer mucho más simple de lo que realmente es-, o “De Fort Dimension” el tercer single editado al unísono que el disco -otra prueba de la capacidad de Estevan para componer canciones pop pegadizas de la mejor escuela de Lucas Martí.

La banda también se da el gusto de colaborar con varios artistas de la escena local que le dan un contraste interesante a la voz de Tomás. Allí están las melodías luminosas de “Mutar” y “Pinta nada” junto a Cata Carpena y Sofía Virtual respectivamente, y la balada nocturna “Parásito” en la que participa Poli Pole. Hablando de baladas, no puede dejar de mencionarse esa pequeña maravilla acústica llamada “Sertralina”, el momento más emotivo del disco (“no estoy tan bien/ extraño ser/ hay tormenta/ no fluye bien”) y a la vez el más simple.

En la época de Disomnia, su primer disco de 2019, la banda era casi un proyecto solista de Tomás con un sonido más cercano al rock alternativo de los noventa. Producto., en cambio, con Parásito Paraíso consolidado como un grupo propiamente dicho, parecen ir hacia una búsqueda más cercana al single “Ansierdarks” de 2021 en el que incorporaban samplers y sonoridades electrónicas. Sin embargo, si en esa atrapante y pegadiza canción se inclinaban hacia un sonido post punk, ahora logran una nueva mutación en la que incorporan sonoridades y guiños estilísticos cercanos a géneros contemporáneos sin dejar de lado las guitarras eléctricas que son el sello de la banda.

Escuchá Producto. en plataformas de streaming (Spotify, Tidal).