El invierno suele ser una estación bastante dura para muchos. Durante esos meses el clima se vuelve inhóspito, las temperaturas bajan, los días se vuelven más cortos y los árboles quedan totalmente deshojados. Todos estos factores pueden llegar a provocar tristeza o angustia en las personas, pero la ciencia tiene una respuesta clara para combatir ese estado de ánimo: escuchar música triste en lugar de forzar canciones alegres.
Daniel Levitin, profesor de psicología y neurociencia conductual de la Universidad McGill en Montreal, explicó este mecanismo en una entrevista con el diario canadiense The Globe and Mail en 2022. "Si estás en un estado de ánimo deprimido y pones algo alegre, suena como si la otra persona no confiara en ti", aseguró. Según él, poner una canción triste en el momento adecuado genera el efecto contrario: "Piensas: 'Esa persona entiende lo que me pasa. Ya no estoy solo al borde del abismo'".
Levitin explicó que la letra y la música de una canción se procesan en distintas partes del cerebro. "Hay una red específica en el cerebro que procesa las letras, separada de la música. Si te sientes abrumado y no quieres que esa parte de tu cerebro esté activa, la música instrumental evita todo ese circuito", afirmó.
La terapeuta Jennifer Buchanan, autora del libro Wellness, Wellplayed: The Power of a Playlist, coincidió con ese diagnóstico en la misma nota de The Globe and Mail: "Lo que estamos viendo los terapeutas en un entorno clínico es que cierta música puede coincidir con lo que siente el paciente en ese momento, y también ayudarlo a acercarse a lo que aspira a sentir".
Sin embargo, no todo pasa por bajar el ritmo. Sean Hutchins, director de investigación del Royal Conservatory of Music de Toronto, remarcó en la misma entrevista la otra cara del fenómeno: "La música más rápida y más fuerte está asociada con la activación fisiológica, y un aumento en el ritmo cardíaco puede tener, en general, un efecto positivo en el estado de ánimo".










