Este domingo, Oasis cerró su esperado regreso a la Argentina con el segundo de sus dos shows en el estadio River Plate. Más de 80 mil personas por fecha fueron testigos de un acontecimiento histórico: la reunión de los hermanos Liam y Noel Gallagher después de 16 años, en el marco de la gira Live ‘25.
Como en toda gran celebración, Beefeater —el auténtico gin de Londres y el más premiado del mundo— acompañó este reencuentro épico entre Oasis y el público argentino. Por eso, junto a ellos repasamos los 10 momentos más vibrantes del segundo y último show de Oasis en Argentina.
1. Richard Ashcroft y una apertura soñada
Tal como se había anunciado meses atrás, Richard Ashcroft fue el músico encargado de abrir las dos fechas de Oasis en el país. El inglés ya había acompañado a los Gallagher en varias presentaciones de la gira, incluidos los primeros shows en Cardiff.
El ex The Verve —y amigo de larga data de Liam y Noel— subió al escenario vistiendo una campera brillante y, debajo, una camiseta argentina con el número 10 de Mario Alberto Kempes. Luego interpretó himnos como “The Drugs Don’t Work”, “Sonnet”, “Lucky Man” y la eterna “Bittersweet Symphony”. Sin dudas, una apertura soñada para lo que sería un show memorable.
2. El primer contacto: “Hello” y la ovación que hizo temblar el estadio
Como en cada show del tour, el espectáculo comenzó con el audio de “Fuckin’ in the Bushes” y, en las pantallas, una catarata de recortes de medios y publicaciones en redes anunciando el regreso de Oasis. “Buenos Aires, esto está pasando. La gran espera ha terminado”, se leía.
Acto seguido, Liam y Noel aparecieron juntos, tomados de la mano y con los puños en alto. La ovación fue inmediata y ensordecedora. “Hello” —primera canción del set— sonó como un mantra: “It’s good to be back”. Esta vez, más real que nunca.

3. El poznan argentino: una marea de espaldas al escenario
Uno de los grandes momentos de la noche ocurrió cuando Noel invitó al público a hacer el clásico poznan, tradición del Manchester City —club del que los Gallagher son hinchas— heredada de una hinchada polaca. Consiste en dar la espalda al equipo; en este caso, al escenario.
Como cada noche del tour, el ritual llegó con “Cigarettes & Alcohol”. El público argentino acató de inmediato y dejó una de las postales más icónicas del show: miles de personas de espaldas, saltando y cantando al unísono, formando una marea humana absolutamente hipnótica.

4. “Bring It On Down”: euforia masificada
La energía que había explotado con “Cigarettes & Alcohol” volvió a surgir con fuerza en “Bring It On Down”, una de las piezas más salvajes y viscerales del catálogo de Oasis.
Apenas sonó la primera nota, se abrieron rondas espontáneas en ambos campos, generando un clima de pura adrenalina. A cada estallido del tema, los pogos crecían y el estadio se convertía en un hervidero de saltos y movimiento. Fue uno de esos momentos donde el espíritu irreverente del Oasis de los primeros años se volvió completamente palpable.

5. El homenaje a Maradona en “Live Forever”
Uno de los pasajes más emotivos llegó con el homenaje de la banda a Diego Armando Maradona, a quien habían conocido en Buenos Aires en 1998 durante la gira de Be Here Now.
La dedicatoria apareció al final de “Live Forever”, cuando la pantalla central mostró una imagen en blanco y negro de Diego. En ese instante, Liam, de espaldas al público, se quedó mirando, hizo reverencias y le gritó algunas palabras inentendibles, en un gesto tan espontáneo como conmovedor.
6. “Talk Tonight” y un Monumental iluminado por miles de luces
“Talk Tonight”, llegada a mitad del set, marcó uno de los momentos más íntimos de la noche. Con Liam fuera del escenario y Noel al mando de la voz principal, acompañado solo por su guitarra acústica, la canción creó un clima confesional y cercano.
A medida que avanzaba, miles de celulares se encendieron, iluminando el estadio de punta a punta. El público acompañó el estribillo con un sentimiento profundo. Un momento sencillamente inolvidable.

7. “Supersonic”: botellas, lisergia y un estadio sediento de gin tonic
“Supersonic”, uno de los tracks más queridos de Definitely Maybe, fue celebrado como pocas canciones del repertorio. Visuales lisérgicos, guitarras filosas y un Liam encendido dieron forma a un pasaje explosivo.
El estadio, completamente desbordado —que incluso coreó la intro antes de que empezara la canción— estalló al grito de “I feel supersonic, give me gin and tonic!” (y que sea Beefeater, claro).
8. “Rock and Roll Star” dedicada al Kun Agüero
Maradona no fue el único homenajeado. Justo antes de comenzar “Rock and Roll Star” —la última canción antes del bis y una de las más esperadas— Liam tomó el micrófono y dedicó el tema a Sergio “Kun” Agüero, con quien mantiene un fuerte vínculo.
Cuando Agüero anunció su retiro del fútbol por una arritmia cardíaca, Liam lo había despedido con un mensaje afectuoso en Twitter: “Respeto al número uno y único Sergio Agüero. Relajate y poné las patas para arriba. Nuestro muchacho, el intocable”.

9. “Don’t Look Back in Anger”: el público argentino, protagonista absoluto
Uno de los videos más populares de Oasis en YouTube es la versión de “Don’t Look Back in Anger” registrada en River en 2009, donde el público argentino cantó la canción completa pese a que Noel solo había invitado a sumarse en el estribillo.
Este fin de semana, Noel volvió a interpretarla —esta vez con banda completa— y dejó varias líneas sin cantar para que el público se apropiara nuevamente del momento. Sonrió mientras observaba cómo el estadio entero se adueñaba del tema.
10. “Champagne Supernova” y un cierre perfecto
El final llegó, como debía ser, con “Champagne Supernova” y su melancolía hermosa. Las emociones acumuladas durante el show encontraron ahí un cierre inmejorable, coronado por los elogios de Liam: “Son los número uno, incluso sin el alcohol”, dijo entre risas.
El recital concluyó con la imagen de los hermanos en las pantallas y un show de fuegos artificiales que terminó de consagrar una noche histórica, memorable y perfecta. “¡Ar-gen-tina! ¡Ar-gen-tina!”, se despidió Noel Gallagher, con una pasión que ya es tan suya como del público.

Parece increíble que 80 mil argentinos coreen las canciones de dos mancunianos nacidos a miles de kilómetros de Buenos Aires, del mismo modo que resulta completamente natural que dos ingleses de pura cepa amen y veneren el legado del artífice de “La mano de Dios”. Sin embargo, es justamente ese contraste lo que vuelve al vínculo entre la banda y su público algo inseparable e inesperado. Por eso, como bien destaca el lema de Beefeater, celebrar las diferencias y abrazar lo inesperado es fundamental para que cada experiencia sea única e irrepetible, como lo fueron los históricos shows de Oasis en River Plate.









