La tercera edición local del Lollapalooza argentino trajo consigo muchas expectativas. El temor de la lluvia fue pasajero y para el mediodía el festival ya había comenzado. Varias bandas debutantes prometían juntar mucha gente. Algunos, incluso, acamparon bajo la noche de tormenta del jueves para poder tener lugares de privilegio en el show de Eminem. Había, además, muchas familias con niños recorriendo el hipódromo, lo que es una muestra de cómo el evento ya se asentó en el país y se convirtió en un gran plan para pasar un fin de semana distinto.

Los Eagles of Death Metal llegaban al país con más fama de la que tal vez tenían antes del atentado en Le Bataclan, en París. Eso generó la atención de un gran sector que estuvo viendo el show muy de cerca y coreó a los gritos el memorable “Hey ho, lets go!” de Ramones, que tocaron hacia el final del show.

Había cierto prejuicio antes de ver a Walk The Moon en vivo. Su hit extremadamente radial, “Shut Up and Dance“, los postulaba como una banda teen que poco tiene que ver con un festival de este tipo. Pero nada que ver. La combinación entre el estilo pop de su música y el gran carisma del frontman, Nicholas Petricca, fue explosiva para entretener al gran público que ya asomaba a media tarde.

Luego llegó Jungle, el colectivo británico, con su sonido a soul moderno. Se mostraron muy sueltos sobre el escenario. Hablaron de lo tanto que les gusta la Argentina y sólo necesitaron 10 tracks para hacer bailar a todo el público. Mientras tanto, a la media hora arrancaba Albert Hammond, Jr. en el Escenario Alternativo, compartiendo horario con el dúo Twenty One Pilots. La dupla mostró todo su talento compositivo, ejecutando varios instrumentos cada uno en una misma canción. El baterista puede tocar la trompeta mientras que el cantante usa ukelele, guitarra, bajo y piano según la ocasión.

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A continuación llegó la batalla de las 19.15. En el escenario principal se encontraban los islandeses Of Monsters and Men mientras que en el Alternativo estaba la estadounidense Halsey. Los de Islandia pusieron la calma durante un rato con su folk tranquilo de muchas guitarras y voces tranquilas. Por otro lado, Halsey se caminaba todo el escenario cantando con un gran registro vocal las canciones de su primer y único disco, Badlands.

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Lamentablemente para muchos decidir a quién ver después fue difícil. En el Escenario alternativo los Illya Kuryaky and the Valderramas volvieron a tocar después de varios meses de ausencia. Junto con los clásicos de siempre estrenaron algunas canciones del disco nuevo que va a salir el próximo mes. Y además contaron con la invitación del cantante estadounidense de R&B Miguel quien le pone a voz al track “Estrella Fugaz“.

Pero en el Main Stage 2 se encontraba una de las bandas del momento. Los Tame Impala pusieron la música psicodélica en lo más alto del circuito. Parece que haber puesto más sintetizadores en lugar de guitarras en su último disco los hizo todavía más visibles para un gran sector. La profesionalidad con la que tocan y el nivel de su composición son características que los convierten en la banda que son hoy. Este sonido, a veces mas rockero, a veces mas pop es un estilo que ellos volvieron a poner en juego en estos tiempos. Con lluvia de papelitos en los momentos adecuados, como por ejemplo durante el ya clásico “Feels Like We Only Go Backwards“, el cantante Kevin Parker supo manejar a la audiencia y llevarla por donde el quiso.

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Cuando el reloj marcó las 22.00 llegó el plato fuerte. Eminem entró en escena listo para la batalla. Su clásica cara de mala onda contradice su fuerza y entusiasmo en el escenario. A lo largo de su set de hora y media repaso todos sus hits acompañado por una banda en vivo. La mitad del show estuvo dedicada a aquellas colaboraciones que fueron grandes éxitos como “Stan” con Dido y “The Monster” y “Love the Way You Lie” con Rihanna. En ese último le pidió a todas las chicas que cantarán el estribillo generando un estallido en la audiencia. Hacia el final le dedicó “Not Afraid“, su testimonio de recuperación, a aquellas personas que tienen problemas con las adicciones y dejó el escenario silenciosamente.

Pero faltaba algo. Mucha gente empezó a dejar el terreno del escenario 1, hasta que los gritos de los que estaban cerca anunciaron que el show no había terminado. Diciendo “Argentina” por vez número cien, aproximadamente, entró devuelta a la escena para dejar todo en una gran performance del “Lose Yourself“, track de su película 8 Mile. Con toda la gente cantando a más no poder y un juego con los músicos Eminem agradece por haberse sentido “como en casa” y se va.

El cierre estuvo a cargo de Jack Ü, la dupla conformada por Diplo y Skrillex. Y ojalá siempre los tengan en cuenta para cerrar un festival. Entienden todo. Mezclando la electrónica con el trap y el dubstep y turnándose en las bandejas para poder recorrer el escenario haciendo arengas, se comieron la noche. ¿Por qué entendieron todo? Porque agarraron su colaboración con Justin Bieber, “Where Are You Now“, y la convirtieron en una cumbia. Conocen los lugares a donde van y saben como generar empatía con el público. Con intervenciones de los Die Antwoord y Halsey hacia el final del show le dieron un cierre para el recuerdo a la primer noche de Lollapalooza, poniendo la vara muy alta para los que tengan que cerrar el segundo día.

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