El festival Mad Cool celebró su décimo aniversario en la edición 2026, realizada entre el 8 y el 11 de julio en el predio Iberdrola Music de Madrid. Para esta ocasión, el evento recuperó su formato de cuatro jornadas, organizadas por afinidad estilística. Fiel a su historia, la programación reunió a algunas de las principales figuras de la música internacional, entre ellas Kings of Leon, Florence + The Machine, Nick Cave & The Bad Seeds y Twenty One Pilots. Sin embargo, el mayor peso emocional de esta edición recayó sobre Foo Fighters, que regresó a Madrid tras haberse visto obligado a cancelar su presentación de 2022 en el Estadio Metropolitano luego de la sorpresiva muerte de Taylor Hawkins.

Día 1: Un comienzo a puro rock

El miércoles tuvo como protagonistas absolutos a Foo Fighters, que ofrecieron un show de más de dos horas. Fieles a su estilo, entregaron un set pensado para un público masivo, repasando buena parte de sus clásicos y dándose el gusto de interpretar canciones de las bandas previas de casi todos sus integrantes, con la única excepción de Nirvana. Aun así, Dave Grohl regaló uno de los momentos más celebrados de la noche al volver a la batería durante algunos pasajes, intercambiando lugares con el talentoso Ilan Rubin.

Wolf Alice en Mad Cool 2026
Wolf Alice en Mad Cool 2026. Foto: Luciano Billone
The War on Drugs en Mad Cool 2026
The War on Drugs en Mad Cool 2026. Foto: Luciano Billone

En la previa, el predio estuvo dominado por algunas de las voces más destacadas del rock contemporáneo, como The Last Dinner Party y Wolf Alice. Las primeras conquistaron al público, que soportó las altas temperaturas con un espectáculo tan delicado en lo visual como arrollador en lo sonoro. Un rato más tarde, ya con el atardecer de fondo, The War on Drugs hizo bailar a miles de personas con un show impecable que combinó extensos pasajes de psicodelia instrumental con interpretaciones impecables de sus clásicos. El punto más bajo del arranque, sin embargo, fue el incomprensible solapamiento de horarios entre Foo Fighters, Moby y The Vaccines, que obligó al público a ver solo uno de los tres conciertos.

Día 2: El imperio del pop y el hechizo de Florence + The Machine

El jueves fue, por excelencia, el día del pop. La programación reunió a algunas de las figuras emergentes más relevantes del género y culminó con un espectáculo inmersivo de Florence + The Machine. La jornada agotó sus entradas y reunió a un público notablemente más joven, con outfits que dejaban entrever el fandom al que pertenecía cada asistente.

El primer gran impacto llegó de la mano de la irlandesa CMAT, que combinó una enorme solvencia vocal con una desfachatez encantadora sobre el escenario para ofrecer uno de los mejores conciertos del día. Con una puesta en escena sencilla, dejó que toda la atención recayera sobre su voz y su histrionismo. Más tarde, Charlie Puth conquistó a un público mayoritariamente adolescente apoyado en una seguidilla de hits y un carisma que recordaba al del típico "profesor buena onda" de secundaria.

CMAT en Mad Cool 2026
CMAT en Mad Cool 2026. Foto: Luciano Billone
Charlie Puth en Mad Cool 2026
Charlie Puth en Mad Cool 2026. Foto: Luciano Billone

En simultáneo, Lorde ocupaba el escenario principal con una propuesta que nunca terminó de despegar. Quizás por el horario o por una ejecución poco convincente, el espectáculo se sintió deslucido. Un grupo de bailarines intentaba potenciar una puesta que nunca terminaba de encontrar su eje. El gran momento llegó recién con “Green Light”, cuando el público finalmente despertó y el comenzó a bailar.

Apenas terminó el recital de Lorde, una verdadera estampida cruzó el predio rumbo al segundo escenario, donde Zara Larsson ya esperaba frente a una multitud. La cantante brindó un show de pop propio de una popstar de principios de los 2000: escenografía imponente, coreografías permanentes, un cuerpo de bailarines perfectamente sincronizado y un vestuario cargado de brillos. Sin embargo, gran parte del público apenas pudo disfrutarlo debido a las reducidas dimensiones del espacio, claramente insuficiente para semejante convocatoria.

Otro de los grandes momentos de la noche llegó con Jennie, exintegrante de Blackpink, quien presentó un espectáculo desbordante de recursos visuales, cambios de vestuario y coreografías. Fue una performance cronometrada al detalle que, por momentos, transmitió cierta frialdad. Una sensación completamente opuesta a la del cierre de Florence + The Machine, que convirtió el escenario en una extensa misa pagana. Florence Welch conectó de forma extraordinaria con un público compenetrado mientras recorría el escenario acompañada por un pequeño aquelarre de cuatro bailarinas.

Mad Cool 2026
Mad Cool 2026. Foto: Luciano Billone

Día 3: La noche de los himnos

El viernes estuvo dominado por el escenario principal, con nombres de peso como Halsey, Pixies y Kings of Leon. En paralelo, los escenarios alternativos funcionaron como refugio para algunas de las propuestas más interesantes de la jornada: los ganadores del concurso de bandas Tape Visitors, los irlandeses Cliffords —una de las revelaciones de su escena local— y el orgullo argentino de esta edición, Usted Señalemelo.

Durante su set, Kings of Leon tuvo que competir por la atención del público con un inesperado rival: el partido entre España y Bélgica por la Copa del Mundo. La organización instaló dos pantallas en otro sector del predio para que quienes quisieran seguir el encuentro pudieran hacerlo sin dejar de escuchar el concierto. Una vez consumada la victoria española, la propia banda celebró el resultado desde las pantallas del escenario antes de retomar la habitual catarata de hits con la que suele cerrar sus recitales. A diferencia de su paso por ediciones anteriores del Mad Cool, los hermanos Followill se mostraron mucho más distendidos y cómplices con el público.

Mad Cool dispuso una pantalla para seguir el partido de España vs. Bélgica en la Copa del Mundo
Mad Cool dispuso una pantalla para seguir el partido de España vs. Bélgica en la Copa del Mundo. Foto: Luciano Billone
Twenty One Pilots en Mad Cool 2026
Twenty One Pilots en Mad Cool 2026. Foto: Luciano Billone

El cierre quedó en manos de Twenty One Pilots. Para esta gira, el dúo decidió regresar a un formato más despojado: solo Tyler Joseph y Josh Dun sobre el escenario, con gran parte de la instrumentación apoyada en pistas pregrabadas. También recuperaron viejos trucos, como cantar parados sobre el público o montar una batería en una torre ubicada junto al escenario para interpretar varias canciones desde las alturas. El resultado fue un show enérgico, emotivo y espectacular, de esos de los que resulta imposible salir indiferente.

Día 4: Un cierre de leyendas

El sábado, último día del festival, reunió algunos de los nombres más importantes de toda la programación: The Black Crowes, Matt Berninger, Pulp, Nick Cave & The Bad Seeds, Kasabian y David Byrne. Fue, por lejos, la jornada más diversa en cuanto a estilos musicales y propuestas escénicas.

Tanto The Black Crowes como Matt Berninger apostaron por puestas completamente despojadas. El líder de The National alternó canciones de su carrera solista —más introspectivas y reposadas— con varios de los grandes clásicos de su banda. El cantante hizo gala de su fama de showman, y sin perder su habitual naturalidad, bajó en varias ocasiones a cantar cuerpo a cuerpo con el público.

Más tarde, mientras Nick Cave & The Bad Seeds ofrecía uno de los conciertos más extensos del festival sobre el Main Stage, Kasabian tomaba por asalto el segundo escenario. Durante una hora, los británicos encadenaron sus mayores éxitos con versiones de clásicos de la electrónica, como “We Are Your Friends”, de Justice. La energía de Sergio Pizzorno fue contagiosa de principio a fin y su conexión con el público marcó el pulso de cada momento: gente sobre los hombros durante “You're In Love With A Psycho”, todos al piso en “Release The Pressure” y un pogo descomunal con “Fire”.

El cierre del festival dejó también uno de los solapes más dolorosos de toda la programación: Pulp en el escenario principal y David Byrne en el secundario. Byrne maravilló con una puesta de impronta casi teatral, donde los músicos recorrían un escenario completamente despejado con los instrumentos colgados mientras cada canción -ya fuera de Talking Heads o de su carrera solista- estaba acompañada por una coreografía minuciosamente diseñada. Al mismo tiempo, Pulp repasaba sus himnos con un Jarvis Cocker en estado de gracia, respaldado por una formación ampliada que potenciaba el sonido de la banda sin perder fidelidad respecto de las versiones originales. El repertorio también incluyó algunas canciones de More, recibidas por el público como si ya fuesen clásicos absolutos. La fiebre mundialista volvió a colarse en el festival: entre tema y tema podían verse fanáticos ingleses siguiendo el partido desde sus celulares, mientras Jarvis aprovechaba una pausa para preguntar el resultado.

La logística: El gran talón de Aquiles de la edición

Si hubo un aspecto que deslució esta edición del Mad Cool fue su logística. La programación acumuló algunos de los solapes más cuestionados del festival —como Foo Fighters con Moby y The Vaccines, Interpol con Twenty One Pilots o David Byrne con Pulp—, una decisión que además se agravó por la cercanía entre escenarios, provocando constantes filtraciones de sonido del Main Stage hacia el escenario secundario.

A esto se sumó un cambio de infraestructura que tampoco dio resultado: el antiguo escenario dos fue reemplazado por uno de menor capacidad, insuficiente tanto en potencia de audio como en espacio para recibir a artistas de gran convocatoria, una falencia que quedó especialmente expuesta durante el show de Zara Larsson. El operativo de transporte, que había funcionado con eficacia en ediciones anteriores, también mostró importantes deficiencias. A diferencia de 2025, cuando la programación finalizaba de manera escalonada gracias a la continuidad de la carpa electrónica tras el headliner, este año todos los conciertos concluyeron al mismo tiempo, generando cuellos de botella y largas aglomeraciones en los accesos al transporte público.

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