Nathy Peluso es todo lo que está bien, y las razones para afirmarlo están a la vista. La más importante de todas es que hace lo que le da la gana, y tan mal no le está yendo con eso. Calificada como artista revelación con solo 23 años, explotó en la escena de hip hop desde su aparición en 2017. Pero además de rupturista, la propuesta de esta argentina residente en Madrid es toda una lección –y una muy necesaria- de empoderamiento y auto-aceptación. Aunque sin proponérselo, se convirtió en referente para el feminismo de su generación, y esa ola verde volvió a darle la bienvenida a su tierra natal. Este gesto contribuyó a una catarata de sold outs: después de su aclamada presentación en el festival cordobés La Nueva Generación, su primera función en Niceto se agotó en cuestión de horas. Lo mismo sucedió con la anunciada en Konex y por último con la del 21 de noviembre en Groove.

Pero para esta Amy Winehouse de sabor caribeño, ser mujer nunca fue motivo de complicación. Aunque desborde de femme fatal por donde se la mire, Peluso cuestiona los estereotipos de belleza hegemónica. Y lo hace a fuerza de autenticidad, practicando un saludable ejercicio: el de reírse de sí misma. Es eso lo que la vuelve tan inspiradora. Por eso no pasó mucho tiempo entre la adolescente tierna que subía covers de Ella Fitzgerald a su canal de YouTube, y la imparable Sandunguera, esa que el año pasado dejó al público en llamas tras abrir el sideshow de Anderson .Paak en un Vorterix repleto. Y el fenómeno no para de crecer. Es que no es solo su vanguardismo musical lo que atrae, sino su carácter genuino. Sea cual sea el seudónimo que se ponga, Nathy Peluso se vuelve cada vez más auténtica.

Foto: Agustina Luna Castro
Foto: Agustina Luna Castro

La noche del 21 de noviembre la diva aún no tomaba por asalto el escenario de Groove para desparramar su jazz latino, pero el calor ya era intenso. Entre el canto encendido que exigía “¡aborto legal en el hospital!” se colaba el grito unánime de “¡prendeme el aire l.p.q.t.p!”, reclamo que recién sería contemplado promediando la mitad del show. Tras reafirmar su argentinidad con “La grasa de las capitales” de Serú Girán sonando a modo de introducción, el power trío barcelonés Big Menu marcó los primeros beats de la noche, para luego cederle el protagonismo a ella, la archiovacionada Nathy, impecable en un –caluroso- vestido verde flúo. Con la sonrisa como tatuada, costó creerle el lamento repentino de “Estoy triste”, pero enseguida volvió a la carga con “Hot Butter”, fiel a ese espíritu neo-soul que domina su más reciente EP. Aunque los personajes que adopta se nutren de su histrionismo heredado de su formación teatral, en vivo no abusa del recurso. Esta vez lo dejó solo para las canciones, mientras que entre tema y tema se entregó al sentimiento, algo que también conoce muy bien. No se cansó de arengar a su gente y expresarle su gratitud, todo en idioma Nathy Peluso, por supuesto, una suerte de dialecto mezcla de argento, inglés y ucraniano que a esta altura ya es casi universal.

Foto: Agustina Luna Castro
Foto: Agustina Luna Castro

Antes de dar rienda suelta a la Gloria Estefan que lleva dentro con “La Sandunguera”, intentó convencerse a sí misma, y al público: “¡el calor no existe!”, dijo al micrófono, mientras refrescaba a los de las primeras filas con su botella de agua. Previo guiño a “Bang, Bang” de Nancy Sinatra, “Alabame” evocó a los Illya Kuryaki noventosos. A esa altura la temperatura era tan agobiante que luego de interpretar “Dafne” terminó pidiendo por favor que encendieran el aire acondicionado. “Para mí es muy importante poder darle el 100% a mi gente, que me ama”, explicó. Un pequeño break y el posterior tono intimista de “Tuyo”, cover de Rodrigo Amarante, le permitieron recargar energías para el segundo round de la gozadera.

Su alter-ego warrior alcanzó el punto máximo con “Corashe”, que más que un leitmotiv pegadizo es una verdadera inyección de actitud Peluso para la vida. Este terremoto rapero no pudo haber elegido mejor forma de cerrar su presentación, ni hubiera podido elegir mejor momento para empuñar el pañuelo verde, ese que de tanto “corashe” tiene latido propio. “Yo creo en mí, y quiero que ustedes crean en ustedes”, expresó la Sandunguera en un momento de la noche, visiblemente emocionada. “Pueden ser todo lo que quieran”, afirmó después, y una vez más sus palabras resonaron fuerte. Es que, cuando es ella la que las pronuncia, cualquiera siente que puede llevarse el mundo por delante.

Foto: Agustina Luna Castro
Foto: Agustina Luna Castro

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Foto principal: Agustina Luna Castro.