devendra

Buenos Aires se bañó de simpatía, dulzura y folk alternativo con la esperada presentación del singular músico y compositor venezolano-estadounidense en el clásico teatro de la Avenida Corrientes. Con una ostentosa convocatoria y un excelentísimo acompañamiento de su banda que se hace llamar a sí misma Power Mineral, el místico Devendra Banhart aterrizó en la Argentina para ofrecer un show de altísimo lujo, calidad y espontaneidad. El contacto con la audiencia fue constantemente íntimo, de principio a fin, al punto en que el cantautor escuchaba y respondía los pedidos del público, como fue en el caso de “Santa María Da Feira”, de la cual sólo se oyó la primer parte ya que, en palabras de Banhart “nunca recordaba bien la letra”, a lo que el teatro estalló en risas y estruendosos aplausos en agradecimiento.

Durante poco más de una hora, el público se entretuvo con la excepcional guitarra de Rodrigo Amarante, reconocido compositor brasilero de similares raíces musicales que el propio Devendra, tales como la bossa y el tropicalismo, viejo amigo y guitarrista de la banda. La dulzura provista por los acordes y las voces inundó por completo el teatro, preparando el terreno para lo que luego se vería como un recital sumamente suave, íntimo, de características muy cercanas a lo que podría ser un unplugged. Tras despedir a Amarante, Banhart y su banda subieron al escenario con la fórmula “Golden Girls/Hildegard”, algunos de los cortes más difundidos en la gira mundial de Mala, su última entrega. Algunos problemas técnicos del sonido vieron la luz durante los primeros minutos, sumado al hecho de que el artista utilizaba su voz de la manera más suave y en un tono lo más bajo posible. Frente a la reacción del público, el inconveniente fue paulatinamente solucionado y el resto de los temas discurrió sin problemas, devolviendo a los espectadores al sublime clima que la música estaba creando. El tercer tema, el naturalmente histórico “Brindo”, fue la seguidilla perfecta para terminar de constituir la atmósfera bossera. Luego le siguieron títulos como “Daniel”, “Bad Girl”, “Seahorse”, “Something French”, “Quédate Luna”, “The Body Breaks”, “Sight to Behold”, “Little Yellow Spider”, “At the Hop”, “Niño Muerto” (tema inédito con una letra magistral y naturalista), “Mi Negrita”, “Never Seen”, “Shabop”, “Hatched Wound”, la animosa “I Feel Just Like a Child”, “Cristobal” y “Fine Petting”, para culminar con la ansiada “Carmensita”, donde algunos valientes se levantaron de sus asientos para vibrar al ritmo de la banda. El show duró alrededor de dos horas e involucró un justísimo momento en donde Banhart, quedando sólo en el escenario, interpretó canciones de su extensa discografía con sólo su guitarra y los increíbles matices de su propia voz como acompañantes. Momentos inolvidables si los habrá. Es que el músico se dedicó a mimar y recibir el cariño de la audiencia, tal y como ha hecho en el resto de sus presentaciones en Latinoamérica. Las letras armoniosas sedujeron Buenos Aires en un perfecto español e inglés, mientras las melodías pacíficas y optimistas colmaban los rincones de los presentes.

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Mucho ha dicho Devendra acerca del tour Mala, que involucró no sólo a la Argentina, sino también a México y tres shows en Brasil. Las fechas venideras son para Uruguay, Chile, Colombia y Perú, no sorpresivamente excluyendo a Venezuela del itinerario. Es que el artista dice sentirse venezolano en todas las latitudes excepto en su país de origen, ya que la conexión con otras culturas ajenas a él mismo se ha dado a través del arte y no por una representación o identificación directa de y con ellas. Mala ha significado otro escalón en la carrera creativa del cantautor, elevando su calidad artística y enriqueciendo su personalidad con la pureza y la naturalidad de los grandes.

Fotos: Matías Casal