Big Little Lies es una serie de primer nivel. Eso quedó demostrado cuando arrasó con 8 de las 16 estatuillas a los que estaba nominada en los premios Emmy. A su potente elenco femenino encabezado por Nicole Kidman, Reese Witherspoon y Laura Dern, hace poco se sumó la icónica Meryl Streep. Cualquiera apostaría a que con esas actrices juntas nada podría salir mal.

Sin embargo, muchos señalan que otro elemento clave en su éxito fue la dirección de Jean-Marc Vallée en su primera temporada. Pero debido a sus compromisos adquiridos con otra ficción (Sharp Objects), Vallée no estaba disponible para trabajar en la segunda entrega de Big Little Lies. En vista de esa situación, los ejecutivos de HBO oficialmente dejaron el rumbo de la tira en manos de Andrea Arnold, realizadora británica reconocida por su trabajo en cintas como Milk y American Honey.

En teoría todo marchaba sin problemas durante el rodaje de la segunda temporada de la serie hasta que Arnold se enteró de que estaban volviendo a grabarse varias escenas con Vallé como director. Se dice entonces que HBO decidió a espaldas de Andrea modificar su trabajo con la intervención de Jean-Marc. Según reportan medios especializados como IndieWire, aquello generó malestar porque denotaba una traición hacia ella.

Esa situación no hubiese resultado conflictiva si se le hubiese avisado a la cineasta que después necesitarían retocar todo con el enfoque de su colega. Pero de acuerdo con lo reportado, no se le informó previamente del «tijeretazo creativo» que iba a sufrir su obra.