Netflix acaba de estrenar La fiscal, una docuserie de origen mexicano que deja de lado el amarillismo de las habituales producciones de true crime de la plataforma para plantarse como una propuesta políticamente contundente. Dirigida por los periodistas Paula Mónaco Felipe y Miguel Tovar, la serie de tres episodios se centra en la figura de Sayuri Herrera, la primera fiscal especializada en femicidios en Ciudad de México.
Al igual que en nuestro país, México muestra cifras alarmantes de femicidios cada año y una transformación de la justicia es urgente. Así llega Herrera a ocupar este puesto histórico: lo hace por concurso (algo no muy habitual en el ámbito), con un pasado vinculado a la lucha de universitarios por la educación gratuita y con una mirada feminista y defensora de los derechos humanos.

En La fiscal, las cámaras están posadas dentro de la fiscalía y así no solo se registra el trabajo de las autoridades, sino también la constante aparición de casos de mujeres asesinadas en manos de sus novios, maridos o los padres de sus hijos. Los detalles son escalofriantes, pero no es allí donde la cámara elige el punto de vista, sino en el complejo entramado que se desata a partir de este tipo de crímenes: la mujer asesinada, la familia, el femicida y el funcionamiento de la justicia y las fuerzas policiales.
Mientras que las militancias feministas han identificado históricamente a la justicia más como una enemiga que como aliada —los datos de impunidad respaldan esta mirada—, la docuserie mexicana presenta una esperanza: la certeza de que, con personas comprometidas y formadas, las instituciones pueden ser mejores y útiles. Algo similar encontramos en la premiada Belén, que tiene como heroína a una abogada que no se rinde ante las trabas del poder y los esquemas patriarcales cómplices.

Que Sayuri Herrera se haya convertido en una pionera dentro del ámbito judicial es un triunfo del feminismo y también una mirada optimista hacia el futuro. Sin embargo, la serie no peca de inocencia y, al tiempo que resalta la figura de la fiscal, denuncia el horror de los femicidios a través del relato de cuatro casos puntuales que logran honrar la memoria de las víctimas y exponer a los victimarios.
Mientras lo explícito y la vida privada parecen ser fuente de comercio en cientos de producciones actuales, La fiscal se sumerge, con mirada periodística e histórica, en una realidad que bien puede ser trasladada a diversos países latinoamericanos, en la denuncia y en el planteo de la necesidad imperiosa de no claudicar en la lucha.









