Netflix estrenó la serie Futuro desierto, una producción mexicana que indaga en cómo la tecnología y la Inteligencia Artificial se vuelven cada vez más parte de nuestras vidas. Con aspectos que la vinculan a Black Mirror, esta propuesta no muestra el clásico enfrentamiento de máquinas contra humanos, sino la progresiva incorporación de las primeras en nuestro mundo.
Futuro desierto fue creada y dirigida por Lucía Puenzo y Nicolás Puenzo, y está protagonizada por José María Yazpik, acompañado por Karla Souza, Astrid Bergès-Frisbey, Andrés Parra, Natasha Dupeyrón e Ilse Salas.
"Alex es un psiquiatra que se muda con su familia desde Silicon Valley a un aislado pueblo en Chiapas, donde comienza a probar androides diseñados para integrarse en la vida cotidiana. Lo que ignora es que su trabajo forma parte de un plan mucho más amplio y secreto impulsado por la empresa tecnológica que lo emplea", dice la sinopsis.

Más allá de humanos vs androides
En esta historia nos encontramos con una familia que sumará a su intimidad a María, una robot que fue diseñada por la madre antes de morir. Paulatinamente, el androide se involucrará cada vez más en el hogar y comenzará a manifestar reacciones que, a su vez, alterarán los sentimientos del resto de los integrantes.
Lucía Puenzo explicó en diálogo con GPS Audiovisual: "Hasta ahora la gran mayoría de series, películas o libros que abordan el tema de la inteligencia artificial en envases humanos hace el subgénero humanos versus androides. Pone al humano de un lado y a la máquina del otro, como Terminator. A nosotros no nos interesaba eso, nada más lejos de eso. No iba por ahí la serie".

Ciencia ficción realista
Entre los especialistas consultados para la realización del proyecto se encuentra Fredi Vivas, CEO de RockingData e ingeniero especializado en inteligencia artificial. En diálogo con Clarín, el experto analizó el tipo de ciencia ficción que aborda la producción, la cual comparte cierta sensibilidad con la de Black Mirror.
“Lo que más me gustó es que no plantea la típica distopía de máquinas destruyendo humanos. Es ciencia ficción realista, porque habla de cosas que pueden pasar mañana”. Y agregó: “Lo inquietante no es que una máquina piense como humano, sino que nosotros empecemos a tratarla como si fuera humana”.
Futuro desierto se distancia de las narrativas apocalípticas tradicionales sobre robots para consolidarse como un drama de ciencia ficción que, paradójicamente, indaga en lo más profundo de nuestra propia naturaleza: la empatía y los vínculos afectivos.









