Netflix acaba de estrenar la serie dramática El testigo, una producción basada en un hecho real que impactó al mundo en los años 90. Desde la ficción, esta miniserie aborda el caso del asesinato de Rachel Nickell, ocurrido el 15 de julio de 1992 en Wimbledon Common, Londres, basándose en las memorias de Alex Hanscombe, el hijo de la víctima.
Alex tenía solo dos años cuando ocurrió el brutal crimen y fue el único testigo. En diálogo con Netflix, comentó, hablando en nombre propio y de su padre:
“Nuestra vida ha sido una batalla. Nuestro camino ha sido posible gracias a la gracia de Dios y a la promesa de seguir adelante juntos, y nos sentimos increíblemente afortunados de poder compartir nuestra historia de esta manera. Esperamos que el público se lleve consigo un testimonio de la dura batalla de la vida que todos enfrentamos, y del poder de la fe, la esperanza, el amor y la perseverancia”.

Qué sucedió ese 15 de julio de 1992
Nickell vivía junto a su pareja y su hijo. En la mañana del 15 de julio, salió a pasear con el niño y su perro por el parque. De manera intempestiva, fue abordada por un agresor y apuñalada 49 veces, además de ser abusada sexualmente tras haber fallecido. El hecho no fue presenciado por ningún vecino, y no fue hasta que un transeúnte descubrió al pequeño llorando sobre el cuerpo sin vida de su madre que se alertó a las autoridades.
A partir del hecho, se interrogó a 32 hombres hasta que fue detenido un sospechoso que coincidía con ciertos aspectos del perfil delineado por la policía. Finalmente, este hombre resultó ser inocente y fue absuelto. La causa quedó estancada hasta que se reabrió a principios de los años 2000, lo que permitió dar con el verdadero responsable: Robert Napper, quien fue condenado en 2008.

Napper se declaró culpable de "homicidio involuntario" por motivos de responsabilidad disminuida mientras se encontraba internado en un hospital psiquiátrico, institución a la que había ingresado tras cometer un doble asesinato en 1993.
El estremecedor caso de Nickell, que hoy sería catalogado como un femicidio, impactó por la brutalidad de un ataque que no se correspondía con un simple asalto y por el ensañamiento contra su cuerpo. La serie de Netflix plantea como tema central el peligro psicológico y la vulnerabilidad que implicó para el pequeño Alex haber sido el único testigo de la tragedia.









