Netflix acaba de estrenar la serie brasileña Emergencia radiactiva, una producción que parece una historia apocalíptica de ciencia ficción pero, en realidad, está basada en un hecho real que movilizó a la nación vecina en los años 80. La serie, de cinco episodios, toma como punto de partida el accidente radiactivo originado por el esparcimiento del componente cesio-137, que suele estar presente en residuos nucleares y es altamente peligroso para los seres humanos.
Un elemento desconocido y un error garrafal
La tragedia comenzó de manera fortuita en 1987, en la ciudad de Goiânia, cuando dos personas que recogían basura ingresaron en una clínica abandonada y se encontraron con una máquina de radioterapia. Como no sabían con exactitud de qué se trataba ni para qué servía, intuyeron que podría tener algún valor y la trasladaron a su casa para luego ofrecérsela a un chatarrero. Allí se maravillaron cuando, dentro de la máquina, encontraron un cilindro azul, con luminosidad y brillo: se trataba de 19 gramos de cesio-137.
Los jóvenes, que desconocían lo que era, llegaron a untárselo en el cuerpo para celebrar el carnaval, sin saber que estaban exponiéndose a algo extremadamente peligroso. No pasó mucho tiempo hasta que la vecindad comenzó a experimentar todo tipo de malestares, y fue la esposa del chatarrero quien relacionó la aparición del material azul brillante con los problemas de salud en la comunidad, incluida ella y su sobrina de seis años.

Las consecuencias del accidente
Así, decidieron contactarse con el físico Walter Mendes Ferreira, quien comenzó a investigar la situación y alertó sobre el nivel de toxicidad de este componente. Incluso intervino la Comisión Brasileña de Energía Nuclear y, aunque intentaron mantener el caso fuera del conocimiento público, comenzó a difundirse. En este proceso, 110.000 personas fueron examinadas, de las cuales casi 250 resultaron contaminadas y cuatro fueron víctimas fatales, entre ellas la esposa del chatarrero y su sobrina, pero no el chatarrero ni los recolectores que hallaron la máquina.
El accidente del cesio-137 es el más grande de la historia ocurrido fuera de una planta nuclear y el peor después de Chernobyl, que tuvo lugar un año antes. En cuanto a la justicia, cinco personas que trabajaban en la clínica y dejaron abandonada la máquina fueron condenadas a tres años y dos meses de prisión por homicidio, aunque la pena se cumplió con trabajo comunitario.
Mirá el tráiler de Emergencia radiactiva.









