No todo es sexo en Sex and the City; también hay tiempo para el amor, y este no siempre es complicado. Entre hombres que destratan a las mujeres, mujeres que usan sexualmente a los hombres y amores desgarradores que nunca se concretan, también florecen relaciones que nos hacen creer nuevamente en el amor. A continuación, las tres parejas más sanas de Sex and the City.
3. Samantha y Smith
A Samantha le llevó mucho tiempo tomar en serio a Smith, un chico más joven que ella, actor sin aparente talento y con un atractivo superlativo. Samantha se convierte en su agente y, mientras sigue negando su cariño hacia él, finalmente inicia una relación monogámica plena. Además del enorme afecto que Smith demuestra siempre por ella, incluso perdonando sus exabruptos y sus escasas demostraciones de amor, este personaje ofrece una prueba de compañerismo y entrega cuando Samantha es diagnosticada con cáncer. No solo se vuelve su aliado número uno, sino que, en un gesto de unión, decide raparse junto a ella.

2. Miranda y Steve
Con algunas idas y vueltas y varios desencuentros al comienzo, la pareja de Miranda y Steve se consolida con el paso del tiempo. Juntos atraviesan la paternidad y logran darse cuenta de que se aman mucho más de lo que creían y de que, a pesar de las diferencias, construyen una familia armónica. Steve y Brady, su bebé, serán la razón por la que Miranda decida irse de Manhattan a Brooklyn y comenzar una nueva vida familiar en la que hallará una gran felicidad.
Posiblemente, esta sea una de las relaciones más cotidianas y, por eso, más realistas que presenta Sex and the City: una pareja con diferencias que se ama a pesar de ellas. Al comienzo del vínculo, Miranda no está lista para soltar su vida de soltera neoyorquina, pero luego el amor le ofrece algo superador, lo que marca un verdadero antes y después en la historia y en el paso del tiempo, con impacto en el cuarteto de amigas.

1. Charlotte y Harry
Cuando parecía que no encontraría a ningún hombre que cumpliera sus expectativas, Charlotte conoce al abogado de divorcios, Harry, y sucumbe a su seducción, aunque no del todo convencida.
Lo que empieza como una aventura insólita se convierte en un gran amor y los transforma en compañeros inseparables. Juntos atraviesan la imposibilidad de concebir y luego el proceso de adopción; además, son respetuosos y cariñosos entre sí, y conservan su individualidad mientras nutren la pareja día a día.
Harry es un hombre de buen humor constante, totalmente enamorado de su esposa, activo sexualmente y sin complicaciones. Por su parte, Charlotte tiene la posibilidad de vivir el amor que siempre soñó, aunque su “príncipe azul” no luzca como ella imaginaba, lo que también se convierte en una lección para ella.










