Por tercer año consecutivo llega a nuestras pantallas The Handmaid’s Tale (El cuento de la criada). En esa ficción basada en la obra literaria de Margaret Atwood la población femenina se encuentra sometida por una dictadura. En el Estado totalitario de Gilead se trata a las mujeres fértiles como a esclavas-incubadoras. Todo ello amparado por la religión y el afán de reproducir a una élite biológicamente estéril.

En el final de la segunda temporada de esta ficción transmitida por Hulu, June (Elisabeth Moss) tiene la oportunidad de escapar de ese infierno junto a su bebé. Sin embargo, a último momento opta por quedarse para salvar a Hannah, su otra hija.

Si bien dicho cierre generó sentimientos encontrados en la audiencia del programa, en la tercera temporada que se estrenó el pasado 5 de junio se desenredará el nudo de esa intrincada trama. Por una parte, hay que tener en cuenta que la sororidad establecida entre June y Serena (Yvonne Strahovski) será clave. Aquella cooperación que en capítulos anteriores hubiese resultado impensada fue posible gracias al entendimiento que lograron cuando trabajaron juntas. La dinámica de escritora-editora que desarrollaron en episodios pasados las hizo conocerse desde otra posición muy distinta de la de ama-esclava.

Ahora el matrimonio Waterford parece estar en la cuerda floja, pues está plagado de miedo y desconfianza mutua. Por más que Serena esté comprometida con su ideología cristiana, ya fue testigo de los horrores del régimen. Se convenció de que su pequeña hija no tendría ningún futuro bajo esas condiciones. Por esa razón decidió hacer a un lado su encarnizada rivalidad con June.

Lo importante en capítulos de esta nueva temporada será la labor conjunta que tendrán que llevar las citadas mujeres y muchas otras más. Asimismo, el posible rol de una intervención internacional también podría ser decisivo.

Sin dudas, esta tira alienta de forma directa el empoderamiento femenino. Otra prueba de ello es que su autora apoya la legalización del aborto en Argentina.