Como ya me sucediera en la cobertura de ¡Vamos las pibas! 2, me doy cuenta que reseñar un festival es siempre un comentario carente de la más mínima objetividad, en el que es difícil separar una apreciación general, de cosas…
Como ya me sucediera en la cobertura de ¡Vamos las pibas! 2, me doy cuenta que reseñar un festival es siempre un comentario carente de la más mínima objetividad, en el que es difícil separar una apreciación general, de cosas…