A sArah no le interesa vender un personaje: aparece tal cual es, con veinte años y una intuición afinada que la llevó a meterse entre las voces de la nueva generación uruguaya. No tiene un discurso épico ni una narrativa inflada: tiene canciones que funcionan, una identidad que se afila tema a tema y una escena que, de a poco, empieza a escucharla. Lo suyo es el pulso urbano sin maquillaje: trap, funk, reguetón, afrobeat, todo filtrado por un estilo que se desplaza sin perder marca propia.
Desde que empezó a lanzar música en 2024, su crecimiento fue constante, sostenido por un proyecto que se arma entre amigos, estudio casero y búsqueda genuina. Colaboró con Uri, Soyturista, Elías Glz y Rodridi, pero lejos de subirse al hype, sArah pisa con cuidado, sabiendo que todavía está encontrando su mejor versión.
La artista habla con la misma naturalidad con la que canta: sin vueltas, sin pose y sin miedo a admitir que todavía está encontrando su camino. “Empecé hace poco, hace un año aproximadamente”, cuenta en conversación con Indie Hoy. Lo que primero fue subir una canción casi por intuición se transformó rápido en un proyecto concreto junto a Rodridi y Nico, hoy su productor y su mánager. “De a poco me voy encontrando más en el estilo de música que hago… pero todo muy lindo, por suerte me están apoyando un montón”.
“Desde la primera canción hasta ahora el cambio es abismal para mí. Hice de todo y siento que mejoré, cada tema me parece mejor que el anterior”. Ese movimiento constante es parte de su identidad. Entre “Tattoo” y “Tres inviernos” —sus primeras canciones— y su más reciente lanzamiento “Me piensas”, sArah se demuestra cargada de una sensibilidad a flor de piel, mientras sus temas fueron creciendo en textura y actitud, pasando de lo confesional a algo más firme y decidido. “Me piensas” funciona como una nueva estación en ese recorrido: un track que la encuentra más segura, más magnética y poderosa.
Su formación musical es amplia, pero recién ahora siente que encontró un eje: “Antes escuchaba de todo, el top 50 literal. Ahora sé que todo eso me gusta, pero ya conecté más con el trap de Puerto Rico”. Y no lo esconde: las referencias están sobre la mesa: “Escucho mucho a Dei V, Luar La L, Roa -entre otros-… lo que hago es bastante similar a esa música. Consumirla tanto hace que lo plasme en mis canciones”.

“Pa mi casa” es un tema que surgió en un campamento creativo en Uruguay. “Lo hicimos con mis amigos, mi equipo de composición. Grabamos un montón de cosas y nos encantó porque es muy chill, es para escuchar en el auto. Obviamente no es para un boliche, pero está muy bueno”. Los campamentos se volvieron un método que la ordena y la acelera: “Van más artistas, estamos todos en la misma, salen un montón de temas”.
En paralelo, la escena uruguaya empieza a consolidar una red de artistas que colaboran entre sí. “De a poco más y más artistas se van animando”, dice. Ya grabó con Soyturista, con Uri y con varios nombres que hoy impulsan la movida. “La escena uruguaya por suerte está avanzando”. La colaboración “01 Gata”, junto a Elías Glz, Wave y Galo, nació casi por impulso: “Elías me dijo si me quería sumar en ese tema. Mi verso fue en cinco minutos, literal”. La escena es ideal: la casa de Rodri, un home studio improvisado y una media en el micrófono. “Quedó tremendo. Es distinto a lo que hago, pero me gusta. Y más colaborar con ellos”.
Uno de sus primeros virales fue “Cositas”, que explotó en TikTok. “La gente enloqueció. Es una locura… no caigo todavía”. Para alguien que lleva tan poco tiempo, la respuesta fue inesperada: “En un año ya… yo no me imaginaba ni ahí estar donde estoy hoy”.
Su forma de trabajar nunca repite la fórmula: “No me cuesta salir un poco de lo que hago generalmente. Pero siempre le pongo mi esencia”. Esa esencia está en la voz, en la mezcla de lenguas y en un fraseo que ya suena propio. Hoy quiere algo más: que se note de dónde viene. “Me gustaría meter más cosas uruguayas y que se reconozca. Que la gente se dé cuenta de que soy uruguaya, porque muchas veces piensan que soy de otro país”.
Lo audiovisual lo trabaja con Agus Haz, su aliado creativo. “Él ya conoce todo de mí: cómo me gusta salir, qué luz, qué perfil”. Sus videos suelen ser más oscuros, más íntimos. No es estética calculada: es personalidad. “Soy más chill. Yo me muestro desde un lado que soy así en la vida real. No me gusta forzar nada. No me gusta mostrar tanto la cara. Soy medio antisentido”. Lo importante es que el videoclip refleje quién es: “No es que yo finja algo.”
Así, entre canciones que cambian de forma tema a tema, colaboraciones que nacen en una tarde y un universo visual que la acompaña sin imponerse, sArah está construyendo algo simple y propio: un espacio desde donde crecer sin apuro, con identidad y sin dejar de probar cosas nuevas.
Escuchá a sArah en las plataformas de streaming (Apple Music, Spotify).









