Kelly Reichardt ha logrado lo que muchos directores y directoras sueñan: que cada vez que anuncia una nueva película, el público cinéfilo y la crítica estén más que expectantes. La cineasta estadounidense cuenta con un recorrido sólido dentro del cine independiente y, a pesar de realizar películas muy distintas entre sí, es dueña de un sello autoral que la distingue en el panorama del cine contemporáneo. Mente maestra es su nueva película, posiblemente una de las más amigadas con el mundo del mainstream.
Por un lado, tiene como protagonista a uno de los actores del momento, Josh O'Connor, y, por el otro, se inscribe dentro de la tradición de las películas heist -o más comunmente conocidas como "películas de robo"-. Las películas heist -cuyos máximos exponentes podrían ser La jungla de asfalto, Heat y Perros de la calle- narran el proceso completo de un robo, desde su planificación hasta las consecuencias posteriores.
Mooney es un hombre sin trabajo que parece buscar constantemente la manera de sobrevivir a partir de ideas truncas, pero su familia ya está cansada. Por eso, junto a dos amigos, idea lo que él considera un “robo maestro” en un museo de su ciudad. A plena luz del día y con el establecimiento en funcionamiento, se llevan una serie de cuadros. Si bien el golpe resulta exitoso en una primera instancia, Mooney se convierte rápidamente en un prófugo al que la policía le pisa los talones.

Uno de los puntos interesantes es la ironía que encierra el título de la película. Mientras el protagonista es un auténtico fracasado, busca llevar a cabo el “plan perfecto”, algo que no solo lo sacaría de su situación apremiante, sino que también le permitiría demostrar una supuesta superioridad frente al resto —por fuera del arte mundano de ir a trabajar todos los días—, una idea que también plantea el protagonista de La soga, de Hitchcock, cuando explica el componente de realización personal que tiene para él cometer un asesinato.
Sin embargo, el protagonista de Mente maestra está mucho más cerca del Al Pacino de Tarde de perros: un ladrón improvisado, con delirios de grandeza y pocas herramientas para enfrentar las consecuencias. Mientras que en el cine abundan los ladrones meticulosos y de inteligencia superior, el de la película de Reichardt es un antihéroe total. A diferencia de la tradición más clásica del heist, esta es una película contemplativa, de ritmo pausado y centrada en el mundo interior de un personaje que se presenta como un auténtico inadaptado.

Mooney no es violento ni parece albergar grandes expectativas sobre su futuro. Pero cometer un crimen en el que se burla la seguridad, a la policía y, además, se socava la alta cultura se presenta más bien como una forma de rebelión frente a ese mundo del que no puede formar parte. Posiblemente también como una autocondena, de fuerte tono infantil, a estar constantemente en manos del poder, ya sea el de sus padres o el de las fuerzas policiales.
Estamos en una época en la que los “losers” han copado las pantallas, y este personaje se encuentra en las antípodas de la sofisticación de George Clooney en La gran estafa, acercándose más al Woody Allen de Ladrones de medio pelo. Puede decirse que Mente maestra no fue una de las películas que más cautivó en 2025, pero sí resulta una propuesta valiosa y novedosa dentro de la tradición del heist, en gran parte porque se construye desde el punto de vista de una mujer, algo poco habitual en el género.
Mente maestra está disponible en Mubi.









