En los casi 14 minutos que duró su presentación en el Halftime Show del Super Bowl LX, Bad Bunny ofreció mucho más que un show musical de alto impacto: construyó un relato. En un escenario históricamente dominado por la espectacularidad y el consumo rápido de hits, el artista puertorriqueño eligió condensar símbolos, escenas cotidianas y gestos políticos en una puesta que funcionó como una declaración cultural a escala global.
Lejos de limitarse a un repaso de canciones, el espectáculo articuló una narrativa que recorrió lo rural y lo urbano, lo íntimo y lo colectivo, lo local y lo continental. A través de imágenes ya presentes en la estética de su álbum Debí tirar más fotos, Bad Bunny trasladó al evento deportivo más visto del mundo una visión de Puerto Rico atravesada por la memoria, la pertenencia y la resistencia frente a procesos como la gentrificación, la invisibilización cultural y la criminalización de la migración.
El resultado fue un show cargado de referencias reconocibles para la audiencia latinoamericana y, al mismo tiempo, lo suficientemente claro como para interpelar a un público global. Dentro de esa estructura narrativa, hubo momentos que concentraron el sentido del espectáculo y marcaron picos emocionales y simbólicos. A continuación, los tres momentos más destacados de la presentación de Bad Bunny en el Super Bowl LX.
1. "La casita" y la celebración de una identidad en riesgo
Después de la apertura ambientada en una plantación de caña de azúcar y un recorrido por un espacio urbano marcado por la cultura popular (carritos de comida, partidas de dominó, boxeo callejero), el espectáculo se trasladó a "La casita", una recreación de la vivienda típica de concreto puertorriqueña que el artista convirtió en símbolo de resistencia frente a la gentrificación y que ya es parte fundamental de sus presentaciones en vivo durante su actual gira.
En ese escenario, mientras interpretaba "Yo perreo sola" y "Voy a llevarte pa PR", el artista apareció vestido con una camiseta blanca con el apellido "Ocasio" -el de su madre- y el número 64, un guiño que, si bien no fue aclarado, tomó varios significados para los fanáticos de Bad Bunny. La escena se pobló de figuras reconocidas que fueron parte de la fiesta arriba del escenario como Pedro Pascal, Jessica Alba, Karol G, Cardi B, Young Miko y Alix Earle.
2. Lady Gaga, el casamiento y su baile junto a Benito
Uno de los momentos más sorpresivos del show llegó con la irrupción de Lady Gaga, quien interpretó "Die With a Smile" en versión salsa. La escena se desarrolló en el marco de una "boda latinoamericana" montada sobre el escenario, con torta, familiares de todas las edades, y hasta un niño dormido en dos sillas.
Después, Gaga y Bad Bunny bailaron sonrientes "Baile inolvidable", mientras los artistas y los bailarines le cedían el protagonismo a la familia que formaba parte de la boda. Sin duda alguna, uno de los momentos más gratificantes de la presentación.
3. "América es un continente"
El cierre del show fue el más explícito en términos políticos. Banderas de todos los países del continente americano cubrieron el escenario mientras Bad Bunny nombraba uno por uno a los países de América, hasta concluir con Puerto Rico como su patria.
"God Bless America", dijo el artista, resignificando la frase al ampliar su alcance geográfico y cultural. El mensaje funcionó como un gesto de unidad y como una respuesta directa al contexto de persecución y violencia contra inmigrantes latinos en Estados Unidos, particularmente bajo las políticas migratorias impulsadas durante el gobierno de Donald Trump.
Tras sus palabras, Bad Bunny arrojó la pelota de fútbol americano al suelo y comenzó a sonar "Debí tirar más fotos", el tema central de su último disco. Con ese estribillo, el artista se despidió del público con un mensaje político claro.









