Cuando dos polos opuestos se encuentran, puede suceder lo inesperado. Ese es el punto de partida de Un balcón à Limoges, el film francés que se construye a partir del encuentro fortuito entre dos excompañeras de secundaria: Gladys, que vive en un auto y a la deriva, y Eugénie, una enfermera circunspecta y profundamente católica.
Eugénie comienza a ayudar a Gladys, intentando comprender su vida en los márgenes mientras desarrolla una fascinación por su libertad y su erotismo, pero también una compasión que la lleva a asumir un rol casi de samaritana. Como era de esperar, empieza a contagiarse de ese estilo de vida: se vincula con su entorno y se permite escapar de una existencia rutinaria y encorsetada. Tal vez uno de los aspectos más interesantes de la película sea su punto de vista narrativo: desde un balcón, un filósofo observa la transformación de estos personajes —de ventana a ventana— hasta llegar a un desenlace completamente inesperado.
Así, el espectador acompaña esa mirada externa, se hace las mismas preguntas y se sorprende ante los mismos acontecimientos. Si bien Un balcón à Limoges propone una historia atractiva, con un plot twist potente —que incluso la acerca al cine de género—, por momentos parece necesitar mayor desarrollo en su construcción narrativa. Aun así, los personajes están bien delineados —aunque queda la intriga por conocer más sobre sus pasados— y la película se sostiene a partir de la tensión entre estas dos mujeres que habitan extremos opuestos de la vida.
Un balcón à Limoges, de Jérôme Reybaud
2025 – Francia
Sección: Competencia oficial internacional
Seguí la cobertura del 27 Buenos Aires Festival Internacional de Cine Independiente en este enlace.









