Banksy volvió a aparecer en el espacio público con una obra. El enigmático artista plantó una escultura en el centro de Londres que sigue su línea político-contestataria en torno al poder y las figuras que configuran la identidad británica desde la iconografía. Se trata de una estatua de un hombre que lleva traje y camina con paso firme. En una de sus manos lleva una bandera, que le cubre el rostro —lo cual aporta el ingrediente satírico y rebelde del autor—, por lo que no se ha identificado si la escultura haría referencia a una figura política en particular.
La nueva obra de Banksy se encuentra ubicada en Waterloo Place, cerca de Buckingham, y a su alrededor se erigen estatuas del rey Eduardo VII, de la enfermera Florence Nightingale y el Memorial de la Guerra de Crimea. En lo que respecta a la interpretación de esta obra, se habló de una crítica al patriotismo ciego, que genera que los grandes poderes envíen a sus poblaciones a matar o morir por la nación.
No solo la estatua fue firmada por Banksy, sino que el artista publicó en sus redes sociales un video en el que revela su autoría. Como en cada una de sus apariciones artísticas, no reveló detalles sobre la obra y aún no se conoce si las autoridades conservarán la obra o la retirarán del espacio público, como sucede con la mayoría de sus intervenciones. Según los registros, esta sería la primera obra de 2026 atribuida a Banksy, aunque existe la posibilidad de que haya otras no compartidas por él en sus redes sociales.
La identidad de Banksy
Una investigación publicada recientemente por la agencia Reuters asegura haber identificado “más allá de toda duda” a Banksy, cuyo anonimato se mantuvo como un misterio durante más de dos décadas. Según el informe, el hombre detrás de las obras es Robin Gunningham, de 51 años, quien habría adoptado posteriormente el nombre de David Jones.
Para sustentar la afirmación, los periodistas de Reuters reconstruyeron un viaje que Gunningham realizó a Ucrania en 2022 junto a Robert Del Naja, integrante de Massive Attack, quien también fue señalado en varias ocasiones como posible candidato a ser Banksy. A ese rastreo se suman fotografías aportadas por excolaboradores del artista y una nota firmada a mano durante un arresto en Nueva York en el año 2000.
La respuesta desde el entorno de Banksy fue inmediata. Mark Stephens, su abogado, declaró que su cliente “no acepta que muchos de los detalles contenidos en la investigación sean correctos” y advirtió que publicar esa información “violaría la privacidad del artista, interferiría con su obra y lo pondría en peligro”.









