A lo largo de su carrera, Motörhead tuvo muchos momentos destacados, y uno de ellos fue en 1981, cuando No Sleep 'til Hammersmith, el LP en vivo de la banda, debutó en el primer puesto del ranking de álbumes del Reino Unido. Para Lemmy Kilmister, ese éxito puso mucha presión sobre el disco que vendría después: Iron Fist, editado en abril de 1982 y producido por Will Reid-Dick y Eddie Clarke.
Por aquel entonces, Kilmister atravesaba un período de consumo problemático de sustancias, lo que afectó directamente el proceso de grabación del álbum. De hecho, en el documental The Guts and the Glory, reconoció que, una vez sobrio, se dio cuenta del estado en el que había quedado el disco: "Me di cuenta de que era basura", afirmó.

Décadas después, durante una entrevista de 2006 con la revista Mojo, el artista responsabilizó al sello discográfico Bronze por el estado final del proyecto: "Terminaría Iron Fist, porque no lo teníamos terminado. Estabas trabajando contra el reloj, como siempre. Y lo sacaron mientras todavía se estaba haciendo. 'Está costando plata'. Esos malditos".
Sobre el impacto que tuvo esa decisión en la carrera de la banda, Lemmy agregó: "Después de un álbum en vivo que entró directo al número uno, está este disco de calidad inferior, armado a las apuradas. Igual, no puedes vivir en el pasado".









