Un artista británico detuvo la subasta de una escultura de Banksy, cuyo valor se estima cercano al millón de libras esterlinas, al afirmar que la pieza le fue robada y se iba a vender ilegalmente.

La obra en cuestión es «The Drinker«, un guiño subversivo a «The Thinker» de Rodin, la famosa estatua de un hombre perdido en sus pensamientos con la barbilla apoyada en su mano. La escultura de Banksy tiene una postura similar, pero en su caso la persona parece colapsada de tanto alcohol y porta un cono de tráfico en la cabeza.

«The Drinker» apareció en una pequeña plaza cerca de Shaftesbury Avenue, en el centro de Londres en 2004, sin permiso alguno, al igual que casi todos los trabajos públicos de Banksy. Fue en ese entonces cuando Andy Link, también conocido como Art Kieda, «secuestró» la pieza de su pedestal, registró su «hallazgo» con la policía y contactó a Banksy para pedirle un rescate de cinco mil libras, a lo que el reconocido artista le respondió que le daría «dos libras y una lata de gasolina» para prender fuego su creación.

Ante la negativa de Banksy de pagar lo que él pedía, Link decidió conservar la obra y tres años después ésta fue robada de su jardín para aparecer recientemente en el catálogo de subastas de Sotheby’s para la venta Curada Contemporánea del 19 de noviembre, con un precio de venta estimado de entre 750 mil y un millón de libras.

En un principio, la casa de subastas le aseguró a The Guardian que el actual propietario tiene el derecho legal de subastar la pieza y que han consultado “tanto a la Policía Metropolitana como al Registro de Pérdidas de Arte”.

A su vez, Sotheby’s afirmó que la escultura fue “recuperada misteriosamente del encierro de Art Kieda en un atraco anónimo que dejó a AK47 [Link] con nada más que el abandonado cono de tráfico de lo alto de la cabeza de The Drinker», lo que sugiere que fue tomado por Banksy o sus asociados, teoría que fue afirmada por Steve Lazarides, el marchante del artista callejero, en el medio Artnewspaper.

Por su parte, Link dijo tener todos los documentos que atestiguan sus pasos y que es propietario de «The Drinker» ya que Banksy no lo reclamó nunca. Sin embargo, Lazarides declaró en Artnewspaper que este artista nunca fue el propietario.

“No entiendo cómo Sotheby’s puede venderlo cuando tengo semejantes pruebas”, denunció Link hace unos días, aunque admitió carecer de recursos para impedir la venta: “Los abogados me piden 18 mil libras solo para abrir el caso y yo soy un artista con problemas, un tipo de clase trabajadora. La policía debería investigarlo.”

Por fortuna para Link, Sotheby’s decidió sacar de su catálogo a la obra en el último minuto previo a la subasta de Londres y, en un comunicado, la casa explicó que “el trabajo fue retirado de acuerdo con el consignador.»