El pasado 30 de mayo falleció a los 97 años Julio Le Parc, el artista mendocino que se destacó por una obra vanguardista y prolífica en la que desarrolló escultura, artes plásticas e instalaciones. Le Parc fue conocido principalmente por su inclinación al Op-Art o arte óptico —caracterizado por generar ilusiones ópticas en el espectador—, así como al arte cinético, el cual presenta obras con movimiento y un trabajo experimental con la iluminación. A continuación, un recorrido por sus 5 obras principales.
Relieve blanco sobre negro (1960)
En la década del 60, el autor realizó una serie de dibujos con relieve entre los que se destaca este cuadro que muestra el contraste tanto de colores como de texturas. Sobre esta serie, escribió: "Con estos relieves experimentaba la incorporación de elementos variables exteriores al propio objeto, es decir, con las diferentes formas de incidir la luz y con la multiplicidad de los puntos de vista que se posibilitaban con el desplazamiento del espectador".

Esfera azul (2001)
La famosa obra que pertenece a su período tardío puede encontrarse exhibida de manera permanente en el Palacio Libertad (ex Centro Cultural Kirchner). De gran tamaño y con un imponente color azul, la obra se inscribe dentro de la serie Continuos-móviles, que comenzó a desarrollar en los años 60 y mantuvo a lo largo de las décadas.

Inestabilidad (1963-1964)
Esta obra fue realizada mientras residía en París y, según explican desde el Museo Nacional de Bellas Artes —donde se encuentra exhibida—, "responde al interés de Julio Le Parc por explorar los fenómenos de la percepción visual en general y, en particular, los problemas derivados de su inestabilidad". Combinando diferentes materiales, la pieza es un claro ejemplo de la experimentación de Le Parc con la luz y las experiencias sensoriales que buscaba generar en el espectador.

Modulación 48 (1976)
Sobre esta copiosa serie de obras, el artista explica, según el texto publicado en su web oficial: "La temática básica tiene su origen en los primeros temas tratados con la gama de 14 colores (ondas, volúmenes virtuales), así como en las investigaciones sobre volúmenes reales emprendidas desde 1960".
En particular, esta es una de las piezas más conocidas y un claro ejemplo de la búsqueda visual, estética y experiencial de una serie que representó un cambio radical en su producción. "La técnica utilizada (aerógrafo, pintura con pistola), que permite conseguir una degradación del oscuro al claro y una modulación bastante precisa de la superficie, me ha permitido desarrollar, además, temas nuevos".

Ondes 110, n°8 (1974)
Esta serie se caracteriza por la utilización intensa de colores, lo cual se conecta con las tendencias psicodélicas de la época. "Comencé mis experiencias con el color en 1959, teniendo cuidado de no hacer colorismo. Apliqué al color el mismo trato que a las formas. Si trabajaba en el color, no era de ninguna manera para hacer un cuadro en azul, en rosa, cálido, frío, etc. Comencé por utilizar no algunos colores, sino todos", explicó el autor sobre este proceso.










