Categorías: Cine
| Publicado
01/03/2013

Argo: La historia triunfal

Les acercamos la reseña de la película ganadora del Oscar a Mejor Película, Argo (Ben Affleck, 2012). Puedo decir que esta producción me ha dejado con un doble sentimiento: por un lado, es innegable que técnicamente el film es irreprochable, tiene todo lo que el género necesita y muy bien logrado; por otro lado, ideológicamente, sí puede pensarse como reprochable. Estamos frente a una gran producción con un nacionalismo exacerbado. Ben Affleck decidió contar el otro lado de la historia, hacer quedar bien a los Estados Unidos mostrando “la verdadera cara de la historia”. La película, basada en hechos reales y adaptando el libro The master of disguise de Tony Mendez, relata el operativo secreto realizado en 1980 por la CIA en conjunto con Canadá, para rescatar a seis diplomáticos norteamericanos, refugiados en la embajada canadiense en el Irán revolucionario. No se puede negar que la película tiene un elemento harto interesante y original que es la manera en la que se desarrolla el operativo secreto: para rescatar a estos seis “fugitivos” la CIA organizará una película falsa situada en Irán, lo cual les permitirá ingresar y salir del país bajo la excusa de la producción. Esto conlleva el armado de identidades y roles falsos, guión, posters, presupuestos, locaciones, storyboards, presentaciones, etc. todo falso. Es interesante en la medida en que es la ficción lo que los salva y un pasaje del film lo deja más que claro cuando Mendez se dirige a los seis asustados fugitivos: “Creo que mi pequeña historia es lo único que se interpone entre ustedes y un arma apuntándoles”; y la metaficción en el film está representada a la perfección, el juego entre lo real, los histórico y lo ficticio es más que acertado y dinámico. En este sentido, podemos decir que la película nunca aburre, sino que nos mantiene expectantes (sobre todo sabiendo que de verdad los hechos sucedieron). Y digo que el juego con realidad, ficción e historia es interesante porque están muy bien delimitados: la película representa muy minuciosamente la época con una ambientación impecable (vestuarios, utilería, decorados, contamos incluso con la acertada aparición del agradable y contemporáneo sonido de “When the Levee Breaks” de Led Zeppelin), se contraponen imágenes del film con imágenes reales y la realización del film falso lleva toda otra tramoya paralela que representa un universo muy distinto. Este universo que se cuela es lo que le otorga una suerte de magia al film y que nos mantiene con esa ilusión de lo ficticio, que nos permite olvidarnos de a ratitos de los entretelones histórico-políticos. Ahora, todo muy lindo cinematográficamente pero ideológicamente estamos frente a una película ultra nacionalista y una chupada de medias a Estados Unidos. No sólo eso sino que, como es esperable, se defenestra a Irán tachándolos de incivilizados, retratando lo revolucionario como salvaje. Basta con decir que la presentación en la ceremonia de los Oscars de la categoría de Mejor Película estuvo a cargo del gran Jack Nicholson junto con Michelle Obama (en vivo desde la Casa Blanca). Entonces, ¿Queda alguna duda del intento de reivindicación histórico-política que es Argo? No por esto debemos crucificarla, pero en sí el film no es nada fuera de lo común dentro del género. Es una película realizada muy minuciosamente y muy valorable en muchos aspectos técnicos, disfrutable en su transcurso, con actuaciones valorables, y una historia muy bien contada. Pero resulta difícil despojarse de la fuerte marca ideológica que se imprime durante todo el film y que al final estalla en una expresión triunfal para los Estados Unidos.

Argo

2012 - Ben Affleck