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Ituzaingó V3RIT4

Raúl Perrone – Competencia Argentina

Tal y como su nombre lo indica, la nueva entrega de Raúl Perrone está enteramente filmada en dicha localidad, con un elenco mayoritariamente ituzaingonista. A diferencia de Favula, P3ND3J05 u Ofelia y El Fauno, El Perro aprovecha esta oportunidad histórica para camuflar un manifiesto con tintes críticos y humorísticos. Ituzaingó V3RIT4, en blanco y negro, contrastes y claroscuros a lo Murnau y personajes y conversaciones dignas de cine italiano (Passolini, por citar un ejemplo) es un largometraje con chispa; con una aceptación y posterior crítica al esnobismo del cine y el teatro en una especie de sátira desvergonzada que suscita risas genuinas en la sala. Muchos de los referentes de Perrone se asoman por la trama de esta película, y los artilugios técnicos pasan a un segundo plano una vez que el espectador se sumerge en la narrativa y los personajes que se desarrollan escena a escena. Si bien el director es abiertamente escéptico con respecto a las obviedades, Ituzaingó V3RIT4 brilla por el estereotipo, por el lugar común y la frase o el movimiento repetidos. Directores de cine, actrices, novatos y productores se reúnen en fiestas para hacer gala de sí mismos, mientras filman y fotografían todo con sus celulares – un recurso de iluminación que, además de ser atractivo, resulta tremendamente eficiente para la trama. Los aceleres y los loops son armas típicas del montaje de Perrone para incomodar; no le gusta que el espectador se sienta lo suficientemente confortable en la proyección. Una película irreverente y atemporal que utiliza sus condiciones de producción a su favor, poniendo a prueba a los equipos seleccionadores de las películas de BAFICI 2019 y criticando los estamentos del cine argentino desde el seno del mismo. – Melina Storani

Mens

Isabelle Prim – Sección: Vanguardia y género

Lo que separa a la realidad del sueño puede estar hecho a veces de un material muy fino, tanto así que ambos conceptos podrían mezclarse en cualquier momento. Esto sucede en Mens, el primer largometraje dirigido por la francesa Isabelle Prim y que cuenta la historia de un adolescente que descubre pistas sobre un asesinato perpetrado en 1895, en una caja que pertenecía a su abuela. Con este hallazgo como punto de partida comenzará una investigación en la que el pasado volverá en forma de sueño y las fronteras entre lo que es real y lo que no, se romperán constantemente. Con un ritmo particularmente lento, con extensos diálogos y algunas secuencias que escapan un poco a la lógica, ésta investigación (digna del género de aventuras y no tanto del drama en el que se ubica, ya que es como una búsqueda del tesoro) en algunos momentos no convence demasiado, los personajes parecen impostados y ese clima extraño no se introduce en la trama más que en forma de revelaciones, no la hace avanzar en función de él e incluso los personajes no parecen percatarse de lo que sucede. Esos momentos de realidad falseada o conectada a un sueño, son quizás los más interesantes que este film devuelve, además de la astucia y frescura de su protagonista, aunque lamentablemente toda la película permanezca estática entre montañas y no aproveche ese condimento onírico que bien podría hacerla despegar. – Luis Mendoza

Shakti – Letters to Paul Morrissey

Martín Rejtman – Competencia Vanguardia y Género

En el medio de la psiquis de un joven adulto judío que choca el auto de su terapeuta nace Shakti, un cortometraje de 20 minutos que logra empatizar de entrada con los espectadores ávidos del cine frontal, prolijo y ácido de Martín Rejtman. Federico (Ignacio Solmonese) decide separarse de su novia Magda, su abuela fallece y descongela unos knishes que nadie termina comiendo. Su hermano y su padre intentarán librarlo de la depresión, deviniendo en una serie de transformaciones en la vida de Federico. El destino es -justamente- Shakti, una joven Hare Krishna que irrumpe en la vida del protagonista para cambiarle un poco los esquemas. La aparición de Susana Pampín -entrañable por todos sus personajes en las historias de Rejtman- como psicóloga, aporta una dosis más de absurdidad elocuente, siendo su consultorio un pasamanos de llaves y confesiones que desencadenan otras acciones. Los personajes se desenvuelven en una trama enredada de nuevos amores, tradiciones familiares y costumbres estoicas, plagada de situaciones debidamente cómicas dentro del marco del estilo propio que posee este director. Justo y acorde, Shakti es un cortometraje que destaca por su simplicidad y la altura de su lenguaje técnico. – Melina Storani

Siempre sí

Alberto Fuguet – Sección: Trayectorias

El chileno Alberto Fuguet indaga dentro del porno a través de la historia de un joven de Sonora que viaja a Ciudad de México en un trayecto de despertar sexual. Con la excusa de posar para una sesión de fotos eróticas, el joven recorre la capital con grandes esperanzas y un desenfreno sexual pero con vistas a encontrar el amor. Realizada junto al colectivo mexicano de fotógrafos homoerótico Feral, Siempre sí tiene una estética ecléctica, que cambia permanentemente. La ficción con aire documental se deja invadir del lenguaje literario, haciendo metanarración con el texto El vampiro de la colonia Roma, mientras la cámara sigue de cerca las emociones del protagonista y se acerca a los cuerpos sin pudor. Si bien la búsqueda es interesante, las casi dos horas del film se vuelven un tanto tediosas, ya que se sostienen prácticamente sobre un personaje que carece de multiplicidad de matices. Sin embargo, Fuguet decide realizar esta búsqueda de un personaje desorientado, en pleno descubrimiento de una ciudad, de sus placeres y del amor. – Julieta Aiello

The House that Jack Built 

Lars von Trier – Sección: Trayectorias

El nuevo experimento manipulativo de Lars von Trier tiene como protagonista a Matt Dillon encarnando a un arquitecto devenido en asesino serial, mientras el cinismo y la aberración se hacen presente en la más reciente producción del polémico director danés. Es un hecho innegable que von Trier jamás puede pasar desapercibido y sus ansias de polemizar con la miseria humana (olvidemos por un momento sus aberrantes declaraciones) parecen ser inagotables. Su gran talento para dirigir películas como Dancer in the Dark y Los Idiotas por solo nombrar algunas, devino en un deseo de permanecer vigente gracias la confrontación y lo explícito, lo retorcido, pero igualmente crudo. The House that Jack Built no se queda atrás y planea hacer evidente esa manipulación hacia el espectador, para empujarlo a sus límites con escenas de extrema violencia, que en ocasiones resulta hilarante, graciosa y descabellada, muestra clara que el cine de von Trier hace cómplice al espectador de su oscuridad. Con varias reflexiones filosóficas, el director de Melancholia hace de su más reciente película (por medio de sangre, cuerpos desgarrados y humor negro) no solo una pieza que falsea toda moral sino también obliga a reflexionar a través de ese cinismo burlón sobre lo que significa ser humano. – Luis Mendoza