Seguí la cobertura día por día de BAFICI 2019 acá.

1999

Samara Chadwick – Competencia DDHH

La canadiense Samara Chadwick hace 16 años que no retorna a su pueblo de origen, Moncton. El motivo parece ser claro: una ola de suicidios en su antigua escuela secundaria parece haber dejado heridas abiertas y una cola de personajes detenidos en el tiempo que desfilan en este documental plagado de fotografías descoloridas, diarios íntimos y recuerdos del pasado. 1999 reconstruye entonces esa serie de eventos trágicos a partir de quienes lo sobrevivieron que, lejos de ser simples testigos, le devuelven las preguntas a la documentalista y la interpelan acerca de las razones de su auto-destierro. Quienes alguna vez fueron adolescentes ahora son adultos; madres, padres y profesionales que todavía buscan una resolución, enterrados en poemas y videos de archivo que nos llevan y traen de sus casas a la escuela – que aparentemente ha dejado mucho que desear a la hora de lidiar con los suicidios sorpresivos. Con una cámara que va escribiendo como un lápiz, Chadwick explora los sentimientos de quienes resistieron en Moncton, montando sutiles secuencias de luces y prismas en medio de tantas verdades para alivianar la carga. Los fundidos encadenados, la iluminación natural, los tonos pasteles y algunas sobreimpresiones coronan este documental donde cada quien recuerda lo que necesita para mantenerse vivo. – Melina Storani

Danny

Lewis Bennett, Aaron Zeghers – Sección: Vanguardia y genero

Danny habla directo a cámara, como si fuese un autorretrato filmado o como si pudiera vaticinar lo que va a suceder, le cuesta profundizar en sus sentimientos y prefiere citar los libros que está leyendo para intentar explicar un poco su situación. Como figura central y única de este film, él mismo explica que tiene cáncer y en lo que dure la película lo veremos deshacerse en confesiones y procedimientos médicos, reflexiones sobre su vida y las circunstancias además de algunos detalles de color que puedan resultar graciosos, pero que develan un cierto grado de desesperación en su conducta. Danny nos introducirá en su intimidad y sus temores, en su forma de ver la vida y de sentirla. Abandonado a su suerte y sumamente solitario, este hombre cuenta en un corto lapso período de tiempo (fines de 1993 y principios de 1994) en completa soledad y sin golpes bajos, cómo se siente. Grabado en calidad amateur (el film consta de únicamente su VHS y él), este documental corto, de imagen borrosa pero acertado en su duración y también en su edición, no divaga entre sentimientos y sentimentalismos, sino que devela con ese “juego” de filmarse la naturaleza cruda de las enfermedades tales como la depresión y el cáncer. – Luis Mendoza

Hombres de piel dura

José Celestino Campusano – Competencia argentina

Pocas películas en esta edición de BAFICI cuentan con una trama tan enriquecedora y destacada como la perfección de su técnica. Lejos de dirigir un film meramente atractivo, José Celestino Campusano utiliza a Hombres de piel dura para plantear un universo masculino tan diverso como los personajes que lo habitan. Son tantas las aristas narrativas y los tópicos contemporáneos que se tratan que el largometraje fluye como una inmensa historia donde las disidencias se huelen a la distancia. La homosexualidad, la discriminación, los curas abusadores y el encubrimiento de la Iglesia, los lazos familiares en un ambiente exclusivamente patriarcal, la marginalidad, la prostitución y las actividades “varoniles” en unas chacras de provincia de Buenos Aires son algunas subtramas que acompañan la historia del despertar sexual de Ariel, un joven dulce y curioso que descubre un mundo nuevo al terminar su relación con el párroco del pueblo, un depredador que nunca encuentra alivio – ni en la fe ni en el abuso. El recorrido de Ariel por el largometraje lo transforma en un adolescente orgulloso y cultivado que encuentra las mil formas del amor y la satisfacción del deseo. Repleta de personajes secundarios igual de atractivos que los principales, Hombres de piel dura maneja un elenco poderosísimo y debidamente dirigido hasta el punto de fagocitar al espectador hasta el último minuto. De calidad impecable -destacándose unas hermosas secuencias en slowmotion minadas en todo el largometraje y los paneos y tomas cenitales de un dron que acecha en momentos claves- la nueva entrega de Campusano es el claro ejemplo de que, cuando uno sabe lo que quiere decir, toda la técnica disponible se pone a su servicio. Una película de competencia con todas las letras; incómoda y dura por momentos y naturalmente cómica por otros, Hombres de piel dura ya es una de las preferidas del festival. – Melina Storani

Los tiburones

Lucía Garibaldi – Competencia internacional

En algún lugar de la costa uruguaya, Rosina corre hacia la playa y ve lo que parece ser, a simple vista, un tiburón. Nadie parece creerle demasiado, pero los peces desaparecen de pronto, espantados y los restos de un lobo marino aparecen desmembrados en la playa. La adolescente además se siente atraída por Joselo, un muchacho que trabaja con su padre, con el que nunca conectará realmente, estos dos hechos son los que la rodean durante toda la película. El primer largometraje de Lucía Garibaldi rebosa de frescura y una energía joven, centrándose en la figura escueta de palabras de Rosina, para también poner foco en su familia y en su propio descubrimiento de lo que cree es el amor. Entre algunos diálogos ingeniosos que derrochan cotidianidad, algunos momentos musicalizados y las salvajes playas uruguayas de fondo puede señalarse una conexión entre el tiburón que surge de repente y los sentimientos de Rosina, esos mismos sentimientos que se resisten a irse y que lo enrarecen todo. Una suerte de misterio que la envuelve como si la figura de Joselo fuese una ola y ella quisiera ser arrastrada por él. El paisaje y sus sonidos, la arena, el viento y los árboles le dan al film de Garibaldi esa atmósfera, relajada y descontracturada propia de un adolescente, aunque se halle endeble en algunas cuestiones narrativas. – Luis Mendoza