Desde Estados Unidos, y luego de su paso por el Festival de Sitges, llegó a la Competencia Vanguardia y Género esta extraña pieza de body horror que aborda la depresión, el existencialismo y la degradación del ser humano. Con evidente habilidad visual y creativa, Bagworm narra la historia de un hombre cuya vida es un desastre: tiene serios problemas para relacionarse con otros y, tras pisar un clavo, su cuerpo comienza a desarrollar una enfermedad tan insólita como perturbadora.
Con un enfoque claramente kafkiano, nos encontramos con un personaje socialmente inepto y con una existencia hecha pedazos. Influenciado por teorías conspirativas y sin posibilidad alguna de disfrute, este antihéroe absoluto recuerda por momentos a Ignatius de La conjura de los necios, y se vuelve prácticamente imposible para el espectador empatizar con cualquier aspecto de su personalidad.
A medida que su cuerpo se degrada, su mente se erosiona y se precipita en un descenso tanto simbólico como literal. El body horror funciona así como leitmotiv de una película que incluye varias secuencias escatológicas en las que no hay rastro de complacencia hacia el público. En apenas una hora y media de duración, esta ópera prima destaca por una narración contundente, un protagonista incómodo y una maestría visual que coloca lo grotesco en primer plano. Bagworm opera como una suerte de reescritura de La metamorfosis, pero situada en un mundo al borde del colapso, donde la realidad y la crisis económica generalizada se filtran en lo fantástico.
Bagworm, de Oliver Bernsen
2025 – Estados Unidos
Sección: Competencia oficial Vanguardia y género
Seguí la cobertura del 27 Buenos Aires Festival Internacional de Cine Independiente en este enlace.









