¿Cómo se sostiene un documental sobre una banda cuando el material de archivo escasea, o peor aún, cuando no existen registros de esa banda tocando en vivo? Ese fue uno de los desafíos que enfrentaron Martín Wain y Daniel Flores con El camino contrario, documental que pone el foco en un capítulo poco abordado del rock argentino. En 1986, mientras el entusiasmo de la primavera democrática comenzaba a resquebrajarse, Javier Calamaro y Hernán Darwin Reyna decidieron formar El Corte, banda de post punk y rock gótico, como respuesta a su anterior incursión en el optimismo pop con el dúo Frappé. La transformación fue radical: comprometidos con una búsqueda mucho más existencialista y oscura, empezaron a consumir drogas más duras y se encerraron en un departamento a componer durante un año.
Para Hernán la música era un viaje personal, cuenta su hermana Mariela en la película. No le interesaba el éxito, mucho menos ser protagonista. Tanto es así, que El Corte, cuya formación completaban Federico Oldenburg (teclados), Pablo Martín (bajo) y Leonardo Ramella (batería), se limitó a tocar en vivo sólo unas pocas veces, y lo hizo únicamente en teatros y centros culturales. No eran complacientes con el público, ni siquiera les permitían aplaudir entre tema y tema. Tampoco querían sonar en la radio. Su primer disco, homónimo, lo grabaron en un galpón abandonado en el transcurso de una noche, hazaña que rememora en el film el ingeniero de sonido Mario Breuer. El segundo, cuyo título da nombre al documental, fue registrado en estudio y tuvo un sonido más pulcro. Se separaron abruptamente en 1988. Hernan se trasladó primero a Alemania y luego a España, donde encontraría la muerte tras un naufragio en las costas de Jávea, en 1994. Acababa de cumplir treinta años.
"¿Cómo reunimos a todas esas personas en una?", se pregunta Mariela en un momento del film. Es que Hernán fue un enigma, incluso para quienes lo conocieron de cerca. Quizá haya alguna respuesta en esas filmaciones caseras, en esa mirada a cámara que atraviesa la pantalla y lo trae al presente de una manera conmovedora. Lo valioso de El camino contrario, aparte del acto de justicia poética y la batalla que libra contra el olvido y en favor de esta banda considerada de culto, es cómo ese relato de Reyna construido a través de los recuerdos de quienes formaron parte de su vida termina habilitando, sin regodearse en la nostalgia, una suerte de duelo colectivo que parecía pendiente, y que se percibe como profundamente reparador.
El camino contrario, de Daniel Flores y Martín Wain
2026 – Argentina
Sección: Música
Seguí la cobertura del 27 Buenos Aires Festival Internacional de Cine Independiente en este enlace.









