Steven Spielberg regresó al mundo de los extraterrestres con El día de la revelación, una película ambiciosa a nivel de producción en la que retoma tópicos que ya habían formado parte de su filmografía, aunque aprovechando las peculiaridades del tiempo contemporáneo.
Con casi dos horas y media de duración, la nueva propuesta de Spielberg no decepcionará a los fanáticos de la acción y la ciencia ficción mainstream, pero en algunos momentos parece desaprovechar sus infinitas posibilidades. La premisa del film presenta un planteo filosófico: si existiera vida extraterrestre, ¿querríamos saberlo?
Así, la historia involucra como una de sus piezas fundamentales el rol de la prensa. En un momento en que el periodismo se encuentra desprestigiado y muchas veces avasallado por las redes sociales, esta historia lo enaltece como la fuente de información por antonomasia, la de la credibilidad y la que busca despertar a un pueblo.

La historia se centra en un hombre que intenta unir las piezas de una trama mientras es perseguido por grandes magnates debido a que posee información clasificada sobre vida extraterrestre. En su camino se encontrará con una mujer que comienza a experimentar un extraño despertar y desarrolla poderes desconocidos para ella hasta ese momento. Mientras ambos intentan dilucidar qué está sucediendo, deberán tomar la decisión de revelar o no al mundo lo que saben.
Tal vez uno de los puntos más tediosos de esta película sea el nivel de centralidad que Estados Unidos tiene tanto en la posesión de la información como en su control y en el "despertar" del planeta entero. No resulta sorprendente viniendo de la mano de un director como Spielberg, pero en los tiempos que corren puede parecer algo anacrónico e inverosímil.
En este sentido, resulta curioso cómo el director elige dejar completamente afuera del conflicto al gobierno, algo que no se condice con las teorías desarrolladas en el film, que implican el ocultamiento de información relacionada con ovnis por parte de organismos gubernamentales durante los años 70.

En lo que refiere al plano del entretenimiento, El día de la revelación cumple con todos los condimentos necesarios de un blockbuster: acción al mejor estilo Indiana Jones, intriga y encuentro con lo extraño en consonancia con E.T. y Encuentros cercanos del tercer tipo, romance, múltiples escenas de persecución, tensión dramática de corte "marvelístico" y una división del mundo entre buenos y malos.
Tal vez la mayor fortaleza del film sea la que menos se desarrolla: el dilema moral que pone en tensión a la ciencia y la religión, y que nos enfrenta a la pregunta de cómo influiría en la humanidad la certeza de que hay "algo más". Si la idea de Dios y las religiones fueron creaciones humanas para convivir con la noción de trascendencia, la existencia de vida en otros planetas implicaría el desarme de muchas de esas creencias, aunque también probaría las dimensiones de Dios, tal como plantea uno de los personajes.
Así, ciencia, religión y comunicación establecen la tríada sobre la que se construye el relato y que lleva a los personajes a cuestionarse para luego posicionarse éticamente. Mientras tanto, sobrevuela la idea de que quien posee la información es el verdadero Dios y tiene en sus manos el destino de una sociedad.
El día de la revelación está en salas de cine.









