El suceso cinematográfico del año, que ha desatado debates en torno a la forma de consumir cine y a la artesanía que lo rodea, es también una película que polariza opiniones y que, fundamentalmente, pone al séptimo arte como tema de discusión. La odisea es la nueva película de Christopher Nolan, el director que continúa la herencia del cine "fenómeno" de los blockbusters de Steven Spielberg y George Lucas y que ya es una marca en sí mismo.

La adaptación del poema clásico de Homero al cine es todo lo que esperamos y algunas cosas más, pero definitivamente no sorprenderá a nadie que ya conozca la obra del director. Esta película se destaca fundamentalmente por su potencia audiovisual, que nos presenta una experiencia de absoluta inmersión.

Desde el comienzo, Nolan logra captar al espectador y sumergirlo en el mundo de Odiseo, el hombre que peleó en la guerra de Troya y lleva 20 años intentando volver a su hogar, mientras su esposa, Penélope, lo espera sin querer entregar el reinado de Ítaca a otro hombre. El camino de Odiseo implica el desarrollo de diversas peripecias, un autodescubrimiento, una introspección en torno a su deber para con los dioses y su comunidad, y también la construcción y deconstrucción de su heroísmo.

Matt Damon y Zendaya
Matt Damon y Zendaya en La odisea.

Aquello que esperamos de La odisea de Nolan es el fascinante despliegue técnico y cómo logra exprimir al máximo la posibilidad de contar historias de manera visual, pero sorprende comprobar que, en estos términos, este es el punto más alto de la obra del director británico.

Resultan admirables y sobrecogedoras las secuencias en el mar, donde un barco lleno de hombres perdidos se ve azotado por la furia de Poseidón, o, fundamentalmente, las secuencias de batallas, que son auténticas obras maestras.

Tal vez uno de los aspectos más potentes e inesperados de esta película sea cómo están narradas las peripecias que enfrenta Odiseo: el encuentro con diferentes criaturas y con situaciones que lo obligan a tomar decisiones y aceptar su destino. Es a través de estas situaciones que Nolan hace convivir la épica, el cine de aventuras y el terror.

Matt Damon en La Odisea
Matt Damon en La Odisea.

Es la primera vez que el director aborda el cine de terror con tanta presencia en una película y, debemos decirlo, le funciona de maravilla. Mientras tanto, echa mano a fórmulas ya probadas como las de Indiana Jones y la que influenció a esta, Lawrence de Arabia; además, se inscribe en muchas oportunidades en la tradición del cine catástrofe.

Probablemente, la pata floja de La odisea también sea la que esperábamos: la grandilocuencia audiovisual de Nolan y su tendencia al cine comercial terminan por darnos caracteres que podrían tener un desarrollo más interesante.

La odisea (2026)
La odisea (2026).

Mientras que la película es un muestrario de estrellas de cine —Matt Damon, Anne Hathaway, Tom Holland, Robert Pattinson, Zendaya, Charlize Theron, Mia Goth y más figuras—, muchos personajes parecen desaprovechados por su psicología plana.

Odiseo es uno de los personajes más importantes y formadores de la literatura y ofrece posibilidades infinitas. Nolan optó por centrarse en un debate entre el bien y el mal y la naturaleza de su héroe griego: imperfecto para ser un dios y superior para ser un mortal. Damon está a la altura de este desafío dramático y físico, pero, para sus tres horas de duración, el conflicto comienza a volverse algo repetitivo.

La Odisea – Tráiler Oficial Subtitulado
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