El cine, antes de ser un arte, fue una forma de registro. Ese poder de capturar un espacio, un momento o una experiencia a través de la mirada humana se lleva a su estado más puro en esta película, filmada de manera clandestina en distintos penales de la provincia de Buenos Aires.
Marcos está preso y, con un celular que logró ingresar al penal, va documentando su estadía: el espacio de la celda, aquello que extraña -como mojarse con la lluvia-, un día soleado en el patio, sus compañeros que van y vienen, los momentos de baño, entre otras escenas. Como una respuesta al sensacionalismo de ficciones como El marginal o En el barro, la película propone un relato intimista que deja de lado las secuencias de drogas, violencia o jerarquías carcelarias. Aquí, además, el protagonista expresa sus sentimientos más profundos y la cámara se convierte en una suerte de diario íntimo.
Plata o mierda posee la frescura y los detalles propios de alguien que filma por primera vez, guiado por la intuición y con apenas algunas nociones técnicas. Todo el material que reúne lo envía a Toia, una conocida con quien construye este documental. Juntos dan forma a un resultado final conmovedor, inquietante por su grado de intimidad y, aunque no parezca ser su objetivo principal, también revelador del estado de las cárceles en nuestro país.
Sin los recursos de un gran equipo técnico ni el conocimiento para desplegarlos, la película acierta desde lo genuino. Marcos se convierte en un personaje particularmente interesante: establece una tensión constante entre lo que decide mostrar y lo que elige ocultar, entre lo que dice y lo que calla. Y, como punto más atractivo, aparecen los múltiples pensamientos que surgen en el desesperante encierro.
Plata o mierda, de Toia Bonino y Marcos Joubert
2025 – Argentina
Sección: Competencia oficial argentina
Seguí la cobertura del 27 Buenos Aires Festival Internacional de Cine Independiente en este enlace.









