Podemos recordar una película por la potencia de su historia, por su impacto visual o por la intensidad de las emociones que nos provoca. En particular, una escena desgarradora puede permanecer en nuestra memoria durante años; basta pensar en el momento clave de La decisión de Sophie, en varias secuencias de La vida es bella o en películas animadas como La tumba de las luciérnagas o Dumbo.

Dado lo inolvidables que pueden resultar las escenas tristes, la Universidad de Berkeley emprendió un estudio titulado "Emotion Elicitation Using Films", en el que buscó identificar la escena más triste de la historia del cine. Para ello analizaron más de 250 películas y convocaron a casi 500 espectadores que reaccionaron a ellas, mientras los especialistas registraban las emociones que despertaban: miedo, alegría, tristeza, enojo, entre otras.

El campeón (1979)
El campeón (1979).

Así, el puesto número uno de la escena más triste fue para el drama deportivo El campeón, un film de 1979 dirigido por Franco Zeffirelli y protagonizado por Jon Voight y Faye Dunaway. La historia se centra en un boxeador que lucha no solo en el ring, sino también contra su exesposa por la custodia de su hijo. El momento más triste llega al final, cuando el protagonista muere por daño cerebral y su hijo presencia la escena. Mientras el campeón logra establecer una tregua con su ex, el niño se quiebra en llanto ante la muerte de su padre, ocurrida después de una reñida pelea.

El segundo lugar fue para Bambi y la emblemática escena de la muerte de su madre, un momento del cine que ha quedado grabado en la memoria tanto de chicos como de adultos. En estas dos secuencias, los espectadores convocados para el estudio manifestaron niveles extremos de tristeza.

Bambi (1942)

Por qué nos gusta llorar con las películas

Desde la revista Elle indagaron en el fenómeno psicológico del placer de llorar con las películas a partir de los estudios de Ad Vingerhoets, profesor de Psicología Clínica en la Universidad de Tilburg, en los Países Bajos. El especialista analizó cómo impacta una película dramática en los espectadores y llegó a una primera conclusión contundente: “Si invitamos a personas al laboratorio, las exponemos a una película triste que las hace llorar y evaluamos su estado de ánimo inmediatamente después, el 100% de quienes lloran reportan un peor estado de ánimo”.

“Sin embargo, si medimos el estado de ánimo un poco más tarde (por ejemplo, a los 20 y 90 minutos), vemos que vuelve al nivel previo a la película. Esto plantea la pregunta de si este retorno al estado inicial se percibe erróneamente como una mejora del estado de ánimo después de llorar. Si llorás en tu punto más bajo, entonces, por definición, algún tiempo después te vas a sentir mejor”, agregó.

Trailer  en castellano de Campeón  (1979)

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