El aporte cultural del Indio Solari no se limitó solo a la música. Desde su juventud experimentó con la escritura, el dibujo y también con el cine. Antes de conformar la banda más convocante del rock nacional, Solari se paseaba por el under de La Plata con el ímpetu de hacer cosas nuevas y llevar a cabo ideas en conjunto, a pesar de no contar con fondos ni conocimientos técnicos.
Así nació Ciclo de cielo sobre viento, la película protagonizada por Solari y dirigida por Guillermo Beilinson, hermano de Skay. Este film de 1976 se encuentra perdido, aunque en YouTube pueden apreciarse 10 minutos de metraje, y fue la antesala de la creación de Patricio Rey y sus Redonditos de Ricota, ya que el Indio y Skay fueron los encargados de la banda sonora y sus juntadas para zapar continuarían una vez terminado el film.
El título del film procede del I Ching y se rodó en Super 8 entre Valeria del Mar y el Pasaje Rodrigo, en La Plata, con la colaboración de varios amigos, entre los que se encontraba la Negra Poli, quien trabajó como vestuarista. En la autobiografía Recuerdos que mienten un poco, y según recoge Clarín, el Indio explicó sobre la experiencia: “Empezamos a filmar con lo que había, que era el Super 8. Jugábamos al cine con nuestros amigos actores, aprendíamos los rudimentos de la edición”.
De qué trata el film
Desde la web Redondos Subtitulados recogieron el recorte de diario publicado al momento del estreno del film, que reza:
"El argumento de Ciclo de cielo sobre viento trata sobre la evolución de un individuo en una sociedad cibernética a través de elementos informativos, religiosos y fundamentalmente del destino. Se ambienta en un futuro en que la superficie de la Tierra está contaminada, razón por la cual la humanidad tiene que habitar bajo la superficie creando 'subdades' (ciudades subterráneas). Estas están dirigidas por un centro de computación, que tiene control tanto de la parte material como psicológica de las subdades. Cada computadora que rige una ciudad en un momento determinado entra en guerra con las computadoras de las otras subdades para ganar espacio vital. A partir de ese conflicto dejan de cumplir sus tareas habituales y es así como las subdades caen en un proceso de decadencia. Las partes materiales comienzan a fallar y, en lo psicológico, dejan de satisfacer el sentido de la vida de los subdanos. A partir de ese momento se desarrolla la historia del personaje central del film".
En lo poco que ha quedado de la película podemos apreciar un proyecto de bajo presupuesto, experimental e influenciado por las vanguardias. A su vez, se trata de un film que anticipa muchas de las tendencias de la ciencia ficción que explotarían en los 80 y que nace del clima represivo de la época.
Ricky Rodrigo, quien actuó como extra, explica en el libro Indio Solari: el hombre ilustrado, de Gloria Guerrero: “El final de la película básicamente es ése: los rebeldes salen afuera, al exterior, y se dan cuenta de que el mundo no estaba tan devastado, había un mundo. Hoy parece súper simple, pero en esa época no se podía hablar, no se podía decir nada; sobre todo si se pretendía hacer algo que la gente después lo fuera a ver...”.









