Martin Scorsese ha sorprendido con una nueva asociación que vincula al cine con la inteligencia artificial. Si bien muchos artistas se han pronunciado en contra de la utilización de esta herramienta como reemplazo de los procesos creativos originales, el director de El lobo de Wall Street encontró una utilidad particular para abaratar y acelerar la preproducción cinematográfica.
Scorsese se acaba de asociar con la empresa de inteligencia artificial Black Forest Labs, según informó The New York Times, con el objetivo de refinar esta herramienta en la creación de guiones gráficos (storyboards), un paso que precede a la filmación de una película y en el cual el director ha sido sumamente meticuloso desde el comienzo de su carrera.
“Durante 70 años, he creado mis propios guiones gráficos. Siempre ha existido el problema de cómo comunicar lo que uno visualiza a los actores y al equipo técnico. Hay cosas que uno tiene que ver y sentir. Ahora, con esta herramienta, puedo compartir mis ideas de forma más clara y eficiente con mi equipo creativo”, explicó sobre la efectividad que representaría acelerar este proceso.

En este sentido, el realizador estadounidense habló de la aplicación gráfica de esta tecnología y descubrió que puede ser altamente beneficiosa: "Hace poco lo probé en una escena, y la posibilidad de visualizar y compartir el guion gráfico de inmediato fue muy liberadora creativamente. Durante la preproducción, el tiempo es dinero, y esto nos permitió avanzar más rápido sin sacrificar la calidad ni la técnica".
Scorsese sabe de las controversias que despierta la implementación de la IA en las artes, pero no ignora lo inevitable de vincular los avances tecnológicos y el cine, una relación que se encuentra en la génesis misma del séptimo arte: "Me interesa la intersección entre la tecnología y la narrativa, y cómo esto puede ampliar los límites de la creatividad para crear experiencias más profundas y enriquecedoras para el público".
El director de 83 años mantiene una mente abierta en torno a la incorporación de nuevas herramientas, algo a lo que el cine se ha visto expuesto desde la invención del sonido, pasando por la digitalización y la llegada de las plataformas de streaming, hasta la intervención de la IA. Aunque en muchos casos esta última puede ser vista como una amenaza, bien utilizada puede resultar provechosa: "Recuerden que el cine es un medio joven, con apenas 125 años de antigüedad, así que debemos estar abiertos a su evolución".









