Categorías: Cine
| Publicado
04/09/2020

Never Rarely Sometimes Always: Viaje hacia el final del prejuicio

Analizamos el film de la directora Eliza Hittman ganador del Oso de Plata en el Festival de Cine de Berlín.

Never Rarely Sometimes Always (2020) - Dir: Eliza Hittman

Never Rarely Sometimes Always comenzó con el artículo de un diario. La directora, Eliza Hittman, se vio conmovida por la noticia de Savita Halappanavar, una mujer india que residía en Irlanda y que falleció en un hospital a causa de que le negaron un aborto que hubiera salvado su vida. La justificación argumentada: Irlanda es un país católico. Esta historia desencadenó una investigación por parte de Hittman, en la que descubrió que las mujeres cruzan el Mar de Irlanda hacia Londres para conseguir realizarse un aborto. Never Rarely Sometimes Always transcurre en Estados Unidos, pero es el equivalente de aquella travesía que conmovió a la creadora del filme. "Es un viaje que realizan las mujeres en todas partes del mundo”, describió en una entrevista.

En la primera escena, vemos a la protagonista, Autumn interpretada por Sidney Flanigan, en el show de talentos de su escuela. Se escucha, desde la audiencia, una voz masculina que le grita “¡Puta!” mientras se encuentra sola en el escenario frente al público. Esto es una concreta metáfora de todo lo que acontece después y, sobre todo, del coraje que vemos en aquella adolescente que sigue cantando, desprotegida sobre el escenario, hasta terminar su canción.

Autumn descubre, al principio de la película, que está embarazada y decide abortar. Para encarar el proceso tiene una compañera aún más joven, Skylar interpretada por Talia Ryder. Juntas emprenderán un viaje hacia la gran ciudad para alejarse de su pueblo conservador en donde la elección de un aborto es algo inaceptable. Desde la llegada a Nueva York hasta el final del filme, ocurrirá una avalancha de acontecimientos mostrados siempre con una cámara que elige seguir de cerca a ambas chicas. Never Rarely Sometimes Always es, al igual que la travesía de las mujeres de Irlanda hacia Londres, un viaje de dos adolescentes. ¿Solas? No, se tienen la una a la otra.

Never Rarely Sometimes Always (2020) - Dir: Eliza Hittman

En la película vemos dos figuras masculinas: la primera, el padre de Autumn, tiene apariciones muy reducidas, pero de gran impacto. Los chistes sexuales e inapropiados y el destrato hacia su hija ayudan a comprender, en parte, su necesidad de mantener el viaje en secreto. La segunda, un joven interpretado por Theodore Pellerin que encuentra a las chicas en mitad del viaje y es un condimento preciso para mostrar la superioridad varonil en acciones como la negación ante un rechazo y la insistencia disfrazada de coqueteo. No es casual el sutil mensaje que nos deja Hittman: frente a una necesidad económica es esta figura masculina la que tiene el poder de ayudar, o no, a las dos femeninas de la historia.

El aborto es un tema regularmente abordado en producciones recientes, como en las renombradas series Euphoria y Sex Education. Debemos esta visibilidad, en gran parte, a un película que trató el tema con un guion más dulce que el de NRSA, pero no por eso menos impactante: Juno (2008). Lejos de mostrar una perspectiva anti abortista, Juno retrata la importancia de tomar una decisión sobre el propio cuerpo. A pesar de encarar el tema por caminos diferentes, hay dos factores monumentales que atraviesan tanto a esta última como a Never Rarely Sometimes Always. Uno, la poca (o nula) influencia del hombre (o “el padre” si se quiere) ya que, desde un relato acoplado a la ideología feminista, la decisión tiene que ser del cuerpo gestante. El otro, la presencia de compañeras fieles e incondicionales: en Juno, Leah la mejor amiga de la protagonista y en el film de Hittman, Skylar, quien desde el silencio hace lo imposible para brindar apoyo.

Never Rarely Sometimes Always logra mostrar, con sobria honestidad, cómo el aborto (legal o no) no se considera un verdadero procedimiento quirúrgico sino una cuestión abierta a debates ideológicos. Una mujer que desea realizarse esa cirugía no es vista como una paciente médica, sino como una mujer arrepentida que puede ser (y será) juzgada. El aborto, no importa en qué parte del mundo, sigue siendo algo de lo que se intenta persuadir. En palabras de su creadora, “es una película sobre una mujer reclamando su cuerpo y su juventud”.