Luego de un exitoso recorrido por salas comerciales y diversos festivales de cine —entre ellos los de Venecia, Toronto y Nueva York—, Nuestra tierra llega al streaming. La nueva película de Lucrecia Martel, que generó múltiples debates en torno a los pueblos originarios en Argentina, formará parte del catálogo de Netflix a partir del 24 de mayo.
Nuestra tierra es el primer largometraje documental de la directora salteña y una obra que justifica los casi 10 años de espera. El film toma como puntapié el asesinato de Javier Chocobar en Tucumán, el curso del juicio y las implicancias históricas alrededor del caso. Sin embargo, la película plantea una amplitud político-filosófica que supera el hecho puntual.
La sinopsis oficial adelanta:
"Nuestra tierra parte de un crimen registrado en video y filtrado en internet para abrir una reflexión sobre la historia y la cultura argentinas. En octubre de 2009, Javier Chocobar, referente de la comunidad indígena Chuschagasta, fue asesinado por el funcionario público y emprendedor minero Darío Amín durante un intento de desalojo en el norte de Tucumán. La película narra la extensa espera de la comunidad por justicia hasta el juicio que tuvo lugar recién en 2018, casi una década después".
Un film que pasó por cines y reunió casi 10 mil espectadores
La película se estrenó comercialmente el pasado 5 de marzo en diferentes salas del país y contó con 9.500 espectadores en 16 salas durante su primera semana. Además, en algunas proyecciones la directora dijo presente, lo que habilitó el debate en torno a la temática que el film propone, lejos de ofrecer una visión conclusiva. El poder de la tierra, la invisibilización de los pueblos originarios y la idea de una Argentina más plural fueron algunos de los tópicos que suscitó su estreno.
En la crítica de Indie Hoy, publicamos: "Nuestra tierra se presenta como la película menos críptica de Martel. Por supuesto que decide ofrecer un documental con elipsis, con prolongadas secuencias que parecen escapar al eje, y esta es la forma en la que sigue proponiendo un cine por fuera de los cánones del mainstream. El amarillismo que podría haber conducido un documental de esta envergadura está ausente en la elegancia de Martel; en cambio, se decide por la exploración de la gente y el espacio, más que por testimonios morbosos o tendenciosos".









