Categorías: Cine
| Publicado
30/04/2019

Us: Unidos sean los hermanos

“Por lo tanto, esto dice el Señor: traeré calamidad sobre ellos y no habrá escapatoria posible. Aunque supliquen misericordia no escucharé sus ruegos.” Esta cita bíblica del libro de Jeremías 11:11, aparece en un par de ocasiones durante la película, como una premonición de lo que está por suceder. Us (Nosotros) es el segundo largometraje de Jordan Peele, la mente maestra detrás del aclamado y exitoso filme Get Out! (2017). En esta ocasión, Peele vuelve a apostar de lleno al género del terror, pero esta vez haciendo a un lado el aspecto satírico que caracterizó a su ópera prima. Us es un relato con tintes apocalípticos que más allá de enfocarse en la lucha de una familia por sobrevivir y mantenerse unida, brinda también una interesante y oportuna lectura sobre la sociedad estadounidense y los conflictos que yacen escondidos bajo la superficie.

La cinta arranca en el año 1986 frente a un viejo televisor que anuncia el histórico evento “Hands Across America” (Manos a través de América), una campaña altruista en la cual más de 6 millones de estadounidenses unieron sus manos para crear una cadena de costa a costa, con el objetivo de recaudar dinero para aquellos viviendo en condiciones de pobreza en el país.

Lupita Nyong'o y Winston Duke (M'Baku en Black Panther) interpretan a Adelaide y Gabe Wilson, un matrimonio con una hija adolescente (Shahadi Wright Joseph) y un niño que roza la adolescencia (Evan Alex). Los cuatro veranean en una casa que la familia de Adelaide tiene cerca de la playa de Santa Cruz en California, y Gabe no deja de comparar sus posesiones materiales con las de unos amigos fanfarrones (irritantemente interpretados por Elisabeth Moss y Tim Heidecker). Pero las vacaciones comienzan a ponerse intensas para Adelaide, que pasó por una experiencia traumática de pequeña en esa misma playa. Y las cosas terminan de darse vuelta cuando los Wilson reciben la visita nocturna de una familia de cuatro miembros vestidos de color rojo y con aspecto idéntico al suyo.

Lo que en un principio pareciera una simple historia de invasión domiciliaria, comienza a llevarnos por rumbos sorpresivos e impredecibles. Resulta gratamente refrescante encontrarse con un filme tan original que logra romper con los convencionalismos y las fórmulas gastadas del terror. Con tan solo dos filmes en su carrera, Jordan Peele solidifica su estatus como uno de los realizadores de Hollywood más inventivos y arriesgados, y como un nuevo maestro del suspenso. A ello hay que añadirle su sello tan particular para profundizar en temáticas de relevancia política y social, sin perder el sentido del humor. También sobresale el uso de música, la fotografía y un impresionante score.

Us, como su título indica, habla sobre la igualdad entre los humanos, sin importar su sexo, raza o condición económica. Detrás de la historia familiar de supervivencia nos encontramos con una lectura que da voz a quienes –por años y a través de múltiples generaciones– han vivido oprimidos por una sociedad que presume valores de libertad y equidad. Con tijeras en mano y sus ropas de rojo sangre, un grupo de individuos emerge de las entrañas para re-crear la cadena humana de 1986 con el objetivo de ser vistos y ser reconocidos. “Somos americanos”, responde uno de los personajes cuando se le pregunta por su origen. Gente que vive en el completo anonimato, invisibles, como ciudadanos de segunda clase, pero que son quienes mantienen lubricado el motor de las grandes ciudades del país. Un sistema que no funcionaría sin ellos. Su demostración pública expone la hipocresía de las supuestas campañas de ayuda, las que solamente ensalzan el espíritu altruista de una nación pero no combaten ni resuelven el problema de raíz.

Los espectadores que están preparados para encontrar algo similar a Get Out! saldrán decepcionados. Aunque el peculiar estilo de Jordan Peele está presente a lo largo del filme, Us es un trabajo narrativo más denso, que requiere de total atención para poder apreciar y entender el significado de sus imágenes y uso de símbolos. Es una de esas experiencias cinematográficas que requieren de una segunda o tercer mirada para analizar en detalle cada pieza que conforma este impresionante rompecabezas. Cada color, cada personaje, cada situación, cada diálogo, todo tiene un propósito específico, y a la vez, nada termina sintiéndose fríamente calculado. Un relato impredecible y terrorífico, una historia actual que se presta al análisis, y una grandiosa actuación doble de Lupita Nyong’o.



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