Parece hecho para este momento, pero podría haber existido siempre. Esa es la sensación que transmite Nada especial, el primer larga duración de 99dosmil, publicado en octubre pasado. Una conversación entre dos guitarras que se buscan y se esquivan: una lleva la melodía principal y la otra se distancia en punteos agudos, al mejor estilo brit. Una estructura simple y directa atravesada por una inquietud nerviosa. Ocho temas, ninguno con menos potencial de hit que el siguiente.
La historia del grupo tiene el encanto de lo inevitable. Lau Gerbino y Juan Coronel Katopodis se conocen desde el jardín de infantes y tomaron clases de guitarra juntos a los nueve años. Siempre quisieron tener una banda y lo intentaron con lo mínimo: acordes básicos y letras simples. Parece que 2020 fue ayer, pero ya pasaron seis años desde que decidieron iniciar un proyecto nuevo. Lucía Pérsico tocaba el piano y le prestaron un bajo para su prueba con 99dosmil, instrumento que nunca había tocado.
Después un primer encuentro dudoso y dos semanas de práctica intensiva, un ensayo con covers de los Strokes terminó de convencer a todos, y 99dosmil ya tenía a sus primeros tres integrantes. Manuel Santiere, el baterista, llegó por amigos en común: “Al principio no quería unirme porque era muy chico y para mí ellos eran viejos. Estaba en otra banda con amigos, pero tocábamos solo covers. Después de un tiempo se me hizo aburrido y quise tocar cosas nuevas”, cuenta en conversación con Indie Hoy.
De esa diferencia generacional —Lau de 1999, Juan de 2000— surgió un nombre que primero funcionó como un chiste sobre categorías deportivas y terminó sellando el proyecto. “Teníamos un problema de identidad antes de sacar el disco porque sentíamos que nuestras canciones no seguían un hilo claro”, admiten. La tensión se aflojó cuando un amigo les dijo que sonaban a "99 - 2000". La frase cayó con la simpleza de lo obvio: no tenían que ser otra cosa que ellos mismos.
Desde su primer EP, Distintas maneras (2024), la banda asimiló las lecciones de algunos tótems del indie nacional e internacional, como The Strokes o El Mató a un Policía Motorizado, para crear un sonido con la dosis justa de rock y la dosis justa de pop. La carta de presentación de 99dosmil nació en un estado intermedio: aún quedaban huellas del trabajo que habían hecho cuando eran solo dos, pero ya se sumaban nuevos integrantes para darle forma a una visión más amplia.
Fue un movimiento urgente y estratégico, pensado para que el público tuviera algo a lo que volver mientras tocaban en sótanos y pequeños bares de la ciudad. “Era un diferencial, porque otras bandas que empezaban con nosotros no tenían material afuera. Era importante que el público tuviera algo para escuchar y guardar”, explica Lucía.
El EP funcionaba casi como una declaración de deudas —y de amores—: una dedicatoria explícita a las bandas que los impulsaron a hacer música. Sin embargo, en canciones como “Ya te estás olvidando” o “Veo la luz” ya asomaba un registro más propio, un sonido que empezaba a correrse del territorio de sus referentes para sintonizar una señal personal.
Sobre las influencias no hay pudor ni disculpas. “Nadie hace algo de la nada. En ningún aspecto de la vida, ni siquiera en la música. Las ideas funcionan así. Obvio que a veces alguien mezcla cosas o le imprime su experiencia personal a una melodía y aparece algo nuevo, pero nunca sin referencias. Incluso me parece medio pedante aspirar a la originalidad absoluta”, dicen. Y Lucía lo sintetiza sin rodeos: “No nos da vergüenza admitir que nos inspiramos un poquito mucho en alguna banda; al final, la canción que hacemos es nueva y distinta de la original”. Esa honestidad en el mapa de afectos es, justamente, lo que los vuelve genuinos: toman la referencia como un gesto de admiración, no como un atajo.
Para su LP debut, Nada especial (2025), Pérsico empezó a involucrarse más en el proceso creativo y a aportar una dualidad necesaria para la banda. Las composiciones de Lau apuntan a dialogar con su época: “La música que termina siendo recordada es la que le habla a su tiempo. Por más que haga temas sobre el amor o la depresión, tratamos de que tengan ese anclaje actual. Aunque la banda se llame 99dosmil, yo no busco la nostalgia: de hecho, la odio”. En el otro extremo, las composiciones de Lucía organizan la maquinaria pop al servicio de la expresión subjetiva. “Una canción que no le habla a ninguna época es una canción que nunca va a morir, porque te puede identificar en cualquier momento —desarrolla—. Lau escribe sobre lo que pasa en el mundo; yo tengo la necesidad de escribir sobre lo que siento. Mis composiciones son más melancólicas y tristes, pero cuando pasan por la banda se transforman. Ambas visiones son necesarias y están buenas”.
De esa mirada hacia afuera nace “Ahora son trans”, un tema sobre la desorientación generacional cuando ya no hay una institución, un partido político o ni siquiera una identidad personal en la cual hacer pie por un segundo. Sin nostalgia ni condena, la banda porteña se anima a señalar la liquidez de su tiempo. El videoclip de “Chica neurótica” opera en la misma frecuencia del retrato social: el Centro Cultural Moscú, el transporte público, la noche de la música independiente filmada sin artificios. “Queríamos que se sintiera como una noche en la ciudad”, dice Lau.
Como ejemplos de la escala micro están “Esperar” y “Todo el día pensando”, de Lucía, temas que repliegan la cámara hacia la intimidad del uno a uno. En este cambio de escala, su voz se mueve en un registro amplio: al pasar por el filtro del grupo, esas composiciones melancólicas se cargan de energía, y los riffs de herencia británica le dan un marco de contención a una voz que sabe jugar con el aire y la potencia. Estos dos ejes recorren su discografía en una fricción necesaria que le da al grupo su espesura definitiva. Ambas frecuencias conviven en una simbiosis que les pertenece solo a ellos.
Lo que viene es otro disco que promete un cambio de sonido. Manuel cuenta que, después de años de tocar en vivo, ahora se permiten experimentar con elementos que antes consideraban prohibidos —un sintetizador en el EP hubiera sido, en sus palabras, “un crimen”. El nuevo tema “Si pudiera”, que ya estrenaron en sus shows, señala con claridad esa nueva dirección: un acercamiento a una sonoridad más táctil, donde los sintes aportan una capa de extrañeza al nervio de siempre.
Escuchá Nada especial en plataformas (Spotify, Tidal).









