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    Los artistas del Festival Mutante hablan sobre la transformación y el movimiento en la música

    Hablamos con los artistas que se presentarán en la quinta edición del festival porteño este domingo en C Art Media: Mi Amigo Invencible, Lucy Patané, Barbi Recanati, Mujer Cebra, Sunlid y Nina Suárez.
    De Juampa Barbero09/09/2026
    Festival Mutante 2026

    Toda escena musical está en movimiento, aunque sus transformaciones rara vez ocurran de manera ordenada. Cambian los sonidos, las formas de producir y de encontrarse, aparecen nuevos nombres y otros acumulan años de recorrido sin dejar de buscar una dirección diferente. En ese movimiento se instala Festival Mutante: un encuentro que reúne proyectos de recorridos y generaciones distintas, pero atravesados por una misma condición esencial para cualquier música que pretenda mantenerse viva: la posibilidad de cambiar.

    Entre artistas que acumulan décadas de recorrido y otros que todavía están definiendo los primeros capítulos de su historia, Festival Mutante reúne proyectos que difícilmente podrían encerrarse bajo una misma etiqueta. Mi Amigo Invencible, Lucy Patané, Barbi Recanati, Sunlid, Nina Suárez y Mujer Cebra llegan desde generaciones, recorridos y búsquedas diferentes, aunque todos mantienen una relación activa con aquello que alguna vez definió su música y parecen poco interesados en quedarse exactamente donde estaban.

    ¿Qué significa transformarse?

    La propia composición del festival permite observar esa convivencia. Mi Amigo Invencible atraviesa sus veinte años de historia mientras trabaja en su décimo disco; Sunlid se encuentra inmerso en el proceso de construir el segundo; Mujer Cebra viene de ampliar la paleta sonora con la que había consolidado su identidad; Lucy Patané continúa desplazándose entre diferentes formas de composición y producción; Nina Suárez atraviesa un momento de apertura en el que conviven distintas formas de hacer y pensar su música; y Barbi Recanati sostiene un recorrido atravesado por sucesivas reformulaciones.

    La distancia entre esos momentos vuelve más interesante una misma pregunta: ¿qué significa transformarse cuando cada proyecto parte de un lugar diferente?

    Mi Amigo Invencible en la previa del Festival Mutante 2026
    Mi Amigo Invencible en la previa del Festival Mutante 2026. Foto: Charlie Riobueno

    Para Mi Amigo Invencible, el cambio forma parte de una dinámica que se activa cada vez que sus integrantes vuelven a encontrarse para hacer música. Después de dos décadas, la experiencia acumulada convive con una insatisfacción que todavía empuja las canciones hacia lugares nuevos. "En todos los ensayos algo muta", sintetiza el baterista Arturo Martín. La bajista Lucila Pivetta completa: "Siento que estamos todo el tiempo atravesando la incomodidad creativa y que la tenemos siempre en la ecuación. A veces es más desafiante que otras, pero siempre estamos para eso". El cantante y guitarrista Mariano Di Césare encuentra otra palabra para definir ese impulso: "Para mí es inconformismo. Lo veo bastante positivo. Nunca me puedo quedar con lo que hay; siempre siento que todavía falta algo más, que puede estar mejor".

    Barbi Recanati encuentra en ese movimiento una condición directamente vinculada con su continuidad creativa: "Creo que transformarme es lo que me mantiene viva como artista. Sin ese movimiento caería en la repetición, podría aburrirme rápido y empezar a morir como artista. No es que haya una búsqueda, pero sí un movimiento que es necesario para disfrutar de lo que hago".

    Para Nina Suárez, en cambio, el punto de partida está fuera de la música. Los cambios en su obra aparecen ligados a movimientos personales y cotidianos que terminan filtrándose en aquello que compone. "La verdad, no busco la transformación artística como algo adrede. Creo que estamos constantemente cambiando como personas y que eso puede reflejarse después en la música. Hay cosas que te gustan para siempre, de las que uno es fanático, y hay cosas que ya no te gustan más. Nos van divirtiendo diferentes situaciones dependiendo del estado anímico; uno va necesitando y buscando diferentes formas de sobrellevar la vida. Como yo lo veo, la creatividad va acompañando todo eso, en vez de al revés".

    Nina Suárez en la previa del Festival Mutante 2026
    Nina Suárez en la previa del Festival Mutante 2026. Foto: Charlie Riobueno

    Esa relación entre experiencia y creación también lleva a Suárez a pensar el cambio como algo que ocurre incluso en una escala mucho más pequeña que las decisiones conscientes de un artista: "Es inevitable transformarse porque nada es igual nunca. Cada segundo que pasa es distinto al anterior, aunque sea en algo mínimo, y quizás también literalmente en un aspecto biológico. Cada momento debe ser distinto por dentro también. En cómo están dispersas nuestras células o microbios volando por ahí, haciendo qué sé yo qué".

    La velocidad con la que hoy circula la música agregó nuevas presiones a esa búsqueda. Plataformas, algoritmos, festivales y tendencias conviven con decisiones creativas que muchas veces necesitan otros tiempos, y la posibilidad de cambiar también implica decidir qué estímulos incorporar y cuáles dejar afuera. Para Lucy Patané, esa autonomía resulta fundamental a la hora de pensar cualquier movimiento artístico.

    "Para mí, experimentar es el ítem número uno en la vida. Me gusta saber que soy una persona que, en algún punto, no resiste al archivo, porque por momentos me parece saludable. Musicalmente, me interesa que la mutación sea genuina y no responda a lo que te pide la industria. Que sea honesta. Que no sea porque Spotify ahora pide determinada cosa o porque, si hacés tal otra, no encajás en determinado festival. Hoy en día me parece que mutar es lo más genuino que se puede hacer. Y cuanto más se le pueda escapar a lo hegemónico, me parece que es lo mejor que nos puede pasar".

    En Mujer Cebra, esa voluntad de movimiento puede escucharse al comparar distintas etapas de su discografía. El formato de trío que acompañó buena parte de su recorrido comenzó a ensancharse en sus trabajos recientes, al mismo tiempo que las canciones encontraron nuevas dinámicas y posibilidades de producción. La incorporación de nuevas herramientas modificó una arquitectura que hasta entonces había estado fuertemente asociada a la guitarra, el bajo y la batería.

    "Era algo que nos venía picando hace mucho, sobre todo por una cuestión de sonidos de baterías que teníamos muy metidos en la cabeza y que habían quedado pendientes, una electrónica quizás más deluxe, noventera", cuenta el vocalista y guitarrista Santiago Piedra. "También queríamos bajar un poco las canciones, que fueran más canciones, y dejar de seguir dándole de comer a esa cosa más punky. Que vaya por otro lugar".

    Mujer Cebra en la previa del Festival Mutante 2026
    Mujer Cebra en la previa del Festival Mutante 2026. Foto: Charlie Riobueno

    "Hace rato veníamos con ganas de incorporar cosas nuevas, de romper un poco la barrera del trío, guitarra, bajo y batería, y empezar a jugar con texturas, sintes, drum machines y otro tipo de elementos", explica el bajista Gonzalo Muhape. "Queríamos incorporar electrónica y nuevas formas de hacer canciones. Creo que Inhibidor refleja un poco eso: rompe nuestro esquema en muchas direcciones".

    El segundo disco de Sunlid encuentra a la banda en una instancia diferente: todavía en pleno proceso de definición. Algunas de sus canciones comenzaron a tomar forma incluso antes de que terminaran de presentar No mirés atrás y atravesaron sucesivas versiones durante los últimos dos años. Ese tiempo prolongado de trabajo convirtió al estudio en un espacio donde las ideas pueden modificarse, desaparecer o adquirir sentidos que estaban lejos del punto de partida.

    "Somos muy partidarios de agarrar las canciones en distintos momentos y cambiarlas las veces que sea necesario", cuenta la cantante y guitarrista Lucía Taubas. "Fue un proceso súper largo y las canciones cambiaron tanto que a veces nos pasa que ya no sabemos cómo sucedió esto. Creo que eso es lo lindo y lo mágico de este proceso y de hacer música en general".

    El presente como un resultado natural de las mutaciones

    Las transformaciones de una banda también ocurren fuera de las canciones. Sostener un proyecto a lo largo del tiempo implica una dimensión material que condiciona giras, grabaciones, equipos de trabajo y tiempos de producción. En un presente especialmente complejo para la música independiente, esa estructura obliga a revisar continuamente cómo seguir adelante sin que las decisiones alrededor del proyecto terminen desplazando lo que sucede en el centro: hacer música.

    "Tal vez lo que más muta alrededor mío son las estrategias de supervivencia como artista en la escena", plantea Barbi Recanati. "Cuando sos artista independiente, reformulás todo a cada rato para poder seguir haciendo lo que querés, sobre todo en este momento de crisis. No sé en qué momento artístico me encuentro. Ojalá uno bueno. Se siente bueno".

    Barbi Recanati y la banda que la acompañará en Festival Mutante 2026
    Barbi Recanati y la banda que la acompañará en Festival Mutante 2026. Foto: Gentileza de prensa

    Para Mi Amigo Invencible, 2026 coincide además con una cifra que invita a mirar hacia atrás: veinte años de recorrido y un décimo disco en proceso. Después de una trayectoria marcada por una actividad prácticamente ininterrumpida, la banda atravesó por primera vez una pausa de alrededor de dos meses. El estudio terminó convirtiéndose en el espacio donde concentrar esa energía mientras comenzaba a tomar forma el próximo capítulo de su discografía.

    "Hicimos una vuelta, un cambio de ciclo. Estamos cumpliendo 20 años y grabando el disco número diez. La numerología es real en nuestro caso porque estamos trabajando en retrospectiva y sacando a flote ciertos poderes que se fueron acumulando y construyendo a lo largo de estos años. Están apareciendo ahora esos nuevos dones de la experiencia y eso está desembocando en el disco que estamos grabando", explica Mariano.

    Arturo lleva esa experiencia hacia aspectos más cotidianos de la vida de una banda: "Es acumular experiencia y estar atento a mejorar las experiencias. Siempre tratar de que sea mejor, más divertido, más cómodo: ir a tocar, comer bien, dormir bien. Algo lindo es que no hay un año igual a otro. Todos los años son agendas muy hermosas, muy especiales, que están supeditadas al arte. Y ahora es la primera vez que paramos dos meses, más o menos. La primera vez en 20 años, yo creo".

    La pausa también responde a condiciones mucho más inmediatas. "No es un año muy bueno para las bandas, independientes o mainstream. Es mucha energía y una estructura que para nosotros ya es carísima. Dependemos de la situación económica y, obviamente, no es tan buena, entonces aprovechamos para meternos al estudio, que es lo que podemos hacer".

    Lucy Patané en la previa del Festival Mutante 2026
    Lucy Patané en la previa del Festival Mutante 2026. Foto: Charlie Riobueno

    En otros proyectos, el presente se define mientras las canciones pasan de un espacio a otro. Lucy Patané suele asumir personalmente la composición, la producción y la ejecución de los instrumentos en sus discos, una forma de trabajo que concentra buena parte de las decisiones en el estudio. El paso posterior hacia una formación colectiva abre una instancia diferente, en la que ese material comienza a responder también a las decisiones de quienes la acompañan.

    "Una cosa es el disco, en el cual yo grabo todos los instrumentos y hago la producción y todo eso. Y después, cuando todo pasa a la banda, toma otro color. Los chicos empiezan a tomar la posta de sus roles y aparece otra sonoridad. Entonces eso también es un nuevo sonido y una nueva mutación".

    Nina Suárez atraviesa un presente de actividad desplegada en varias direcciones. Mientras trabaja en nuevas grabaciones desde su casa, ensaya material con la banda y recupera canciones vinculadas al hip hop, distintas maneras de hacer música conviven dentro de un mismo proyecto.

    "Artísticamente, tengo ganas de hacer todo al mismo tiempo, de jugar con muchas cosas a la vez y disfrutar de todo. Estoy grabando en casa algo cien por ciento casero, también ensayando temas nuevos con la banda y volviendo a armar los temas de hip hop".

    Nina Suárez en la previa del Festival Mutante 2026
    Nina Suárez en la previa del Festival Mutante 2026. Foto: Charlie Riobueno

    El desafío aparece entonces en cómo darle una estructura capaz de acompañar ese movimiento. "Profesionalmente, tengo ganas de ajustarme un poco más los botines con respecto al equipo de trabajo, tener a alguien que nos ayude a trabajar cada vez más. Tenemos canciones, un show sólido, ganas de tocar sin parar y nos movemos para todos lados. Solo falta ordenar eso y creo que puede ser posible entrar en un flujo laboral cada vez más imparable. O por lo menos ese es mi sueño. Descansar cuando muera… y poder preocuparnos un poco menos por lo económico".

    Ese deseo también encuentra un límite en las condiciones más elementales para sostener un proyecto: "Sé que es lo que todos deseamos y que estamos todos hasta el cuello en este contexto sociopolítico actual. Pero la verdad, estaría bueno no estar rascando la billetera cada vez que queremos ir a ensayar, comprar unos palos o un paquete de cuerdas… ¡Nos lo merecemos!".

    Sunlid atraviesa otro tipo de transición. Después de No mirés atrás, su próximo álbum encuentra al grupo con más tiempo de trabajo acumulado y una paleta de recursos considerablemente más amplia. Sintetizadores, máquinas de ritmo, voces y pequeños detalles de producción ganaron espacio durante las sesiones, mientras el grupo desarrollaba una manera cada vez más precisa de decidir qué elementos necesitaba realmente cada canción.

    Sunlid en la previa del Festival Mutante 2026
    Sunlid en la previa del Festival Mutante 2026. Foto: Charlie Riobueno

    "Siempre fuimos detallistas, de estar muy seguros de lo que estamos sacando, pero en este disco refinamos todavía más nuestra capacidad de condensar ideas", explica el guitarrista Lorenzo Dartigue. "Si algo hicimos mucho fue sacar. Es un disco que siento muy depurado. Hay más espacio que en el disco anterior, y ese espacio está porque lo redujimos muchísimo a lo que creemos que es importante. Fue un proceso muy largo, de buscar y ejercitar mucho".

    Lucía Taubas completa esa idea desde el trabajo cotidiano: "Es encontrarle su lugar a todo, no poner cosas porque sí, sino porque le sirven a la canción. Es un trabajo constante: escuchar y reescuchar todas las canciones, probar millones de cosas nuevas y hacer millones de propuestas distintas para un solo tema".

    Del estudio al escenario: una mutación inevitable

    El estudio puede extenderse durante meses o años, pero una vez publicado un disco, las canciones empiezan otra vida. La desproporción entre el tiempo dedicado a grabarlas y la cantidad de conciertos que pueden venir después modifica inevitablemente la relación con ese material.

    Para Barbi Recanati, esa diferencia también determina el lugar que ocupa el vivo dentro de su proyecto: "Es lo más importante. Por ahí no pensamos tanto el vivo a la hora de grabar, pero después pasás un tiempo grabando una canción y años tocándola en vivo. En el escenario pasa todo. En el estudio somos dos, tres o cuatro personas y en el vivo somos decenas trabajando y cientos o miles compartiendo. La mayoría de las experiencias de mi vida pasaron en shows. Si la pasara mal en el vivo, no sé si seguiría grabando. Si la paso mal grabando, pienso que ya quiero ir a tocar. Me cuesta separarlo porque siento que es muy central para la identidad del proyecto".

    Según Nina Suárez, el escenario es también el lugar donde las canciones alcanzan otra dimensión. "Lo que más disfruto es tocarlas en vivo. Siento que ahí alcanzan su máxima expresión y me divierte mucho interpretar, imaginar y tratar de transmitir una historia. Es el único momento donde la fantasía y lo irreal convergen con la realidad".

    Esa instancia colectiva tiene también una contracara más íntima. Lucy Patané construyó a lo largo de los años una presencia escénica capaz de desplazarse entre distintos formatos y dimensiones de público, pero conserva una percepción muy concreta sobre lo extraordinario de ocupar ese lugar. Subirse a un escenario supone aceptar que, durante un determinado período de tiempo, todas las miradas estarán dirigidas hacia allí.

    Lucy Patané en la previa del Festival Mutante 2026
    Lucy Patané en la previa del Festival Mutante 2026. Foto: Charlie Riobueno

    "En el estudio uno está en pantuflas, feliz, y en el vivo también estoy feliz, pero hay un estrés. Te están mirando veinte, quinientas o mil personas. Es exposición. Yo no lo normalizo, aunque por ahí desde afuera parezca que tengo mucha presencia escénica o que estoy muy acostumbrada. De repente me vieron un montón de personas. Eso no es menor. Para mí no es algo normal. Le doy respeto a esa sensación y estoy siempre atenta a cuánto quiero más o cuánto quiero menos".

    Para Sunlid, pensar el escenario supone extender el universo de las canciones hacia otros lenguajes. El crecimiento del proyecto y la posibilidad de trabajar con nuevos recursos les permitieron incorporar elementos que antes quedaban fuera de su alcance, mientras el segundo disco empieza a definir también una identidad visual propia.

    "Ya estamos adaptando el show a lo que queremos hacer con el disco nuevo", cuenta el baterista Agustín de Cousandier. "Desde un principio tuvimos muchas ganas de presentar un show que condense lo que para nosotros es la música, que pueda reflejar eso. Y por primera vez estamos teniendo la capacidad, tanto por los lugares en los que tocamos como por los recursos, nuestro propio crecimiento y el de nuestro equipo, de poder mejorar eso exponencialmente".

    "Queremos visualizar el vivo de las canciones nuevas, pensar las visuales, las luces, el vestuario, todo el concepto", explica Lucía Taubas. "Hay artistas que nos inspiran mucho porque tienen un show muy redondo, donde todo tiene que ver con todo. Las canciones tienen que ver con el disco, el disco con las visuales y las visuales con el show. Es como cerrar un ciclo. Y pensamos: ¿por qué no lo hacemos? ¿Por qué no lo intentamos? Es parte de avanzar".

    Sunlid en la previa del Festival Mutante 2026
    Sunlid en la previa del Festival Mutante 2026. Foto: Charlie Riobueno

    Después de años de tocar, el desafío para Mujer Cebra aparece en otro lugar. La experiencia inevitablemente incorpora recursos, gestos y soluciones que vuelven más familiar aquello que alguna vez resultaba imprevisible. Frente a esa familiaridad, el grupo encontró una manera particular de conservar cierta tensión cada vez que vuelve a subir a un escenario. "Con la experiencia vas aprendiendo tus yeites y se vuelve un poco más rutinario, más un ejercicio. Entonces tratamos de que, de alguna manera, sea difícil de tocar. Es un desafío. Eso nos estimula y hace que subir al escenario se sienta nuevo", explica Santiago Piedra.

    Mi Amigo Invencible lleva esa relación con el vivo a una escala atravesada por veinte años de escenarios. A lo largo de ese recorrido cambiaron discos, formaciones, ciudades y contextos, mientras la banda construía una identidad que encontró en los conciertos una de sus formas más reconocibles. Incluso ahora, mientras trabaja en su décimo álbum, sus integrantes establecen una jerarquía muy clara entre las distintas instancias que componen su vida como grupo.

    "Es lo más importante. Primero somos una banda de escenario, después una banda de sala de ensayo y después una banda de grabación", afirma Mariano. "Y eso que estamos grabando nuestro disco número diez. Nuestra máxima potencia está en el escenario. Somos los mejores de nosotros en el escenario. Es nuestro lugar sagrado y todo el trabajo diario y emocional que hacemos desemboca ahí".

    Mi Amigo Invencible en la previa del Festival Mutante 2026
    Mi Amigo Invencible en la previa del Festival Mutante 2026. Foto: Charlie Riobueno

    Cuando esas búsquedas coincidan en Festival Mutante, cada una llegará desde un punto diferente de su recorrido. Habrá canciones que llevan años cambiando sobre los escenarios, otras que todavía están encontrando la forma que tendrán en un próximo disco y algunas que recién empiezan a ensayar nuevas maneras de ser tocadas. Entre veinte años de historia y segundos álbumes todavía en construcción, el festival reúne durante unas horas procesos que avanzan a velocidades distintas.

    Quizás ahí aparezca también una de las formas más concretas de pensar la mutación en la música: observar qué permanece después de tantos movimientos. Cambian las herramientas, las condiciones, los integrantes, las formas de producir y hasta la relación con las propias canciones. Cada nuevo escenario encuentra a esos proyectos en un lugar distinto al anterior. Festival Mutante los cruza justamente ahí: mientras todavía están cambiando.

    El Festival Mutante 2026 tendrá lugar el domingo 13 de septiembre desde las 17 h en C Art Media (Av. Corrientes 6271, CABA). Entradas disponibles a través de Passline, 20% de descuento con Comunidad Indie Hoy.

    Barbi Recanati Lucy Patané Mi Amigo Invencible Mujer Cebra Música en Argentina Nina Suárez Sunlid
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