, Conocé a Livelli y los Saravia con su disco Operativo Dragón

Emiliano Livelli es el cantante de la banda Bort Sinapellido, quienes lograron hacer eco del indie salteño con su disco El Yelagol. En este último tiempo se encontró a bordo de una nueva perspectiva en su carrera que lo llevó a afrontar un camino solista y sacar su primer trabajo como Lavelli y los Saravia. Operativo Dragón es un disco que se aleja de su pasado musical pero se aferra a las raíces en una búsqueda de identidad geográfica y personal.

Operativo Dragón incursiona en los géneros más enarbolados como el rock y el blues, pero no se queda en esta simple mención honorífica, sino que busca una forma distinta de habitar la canción. Su sonido atraviesa la brisa de la psicodelia combinada con ritmos folklóricos. Quizás donde más se note esto sea en temas como “Polino”, el cierre del disco, una chacarera con pinceladas rockeras que se dirige directo a la tradición de la provincia. Pero no es que Livelli la moderniza, como bien así podría decirse de Diosque, sino que le da una presencia nueva mucho más radiante, le da un lugar y deja ver cuánto tienen en común.

Los Saravia, la banda que acompaña a Livelli, está conformada por Martín Misa en batería, José Burich en guitarra, Agustín Colina en bajo y Santiago Zannier en teclados. Su sonido llena el paisaje de imágenes poéticas, donde el infierno es el lugar perfecto para decir adiós. La soledad y la desdicha son el destino de la figura literaria del gaucho, y parece que Livelli busca traspasar a sus canciones tal sentimiento, y hacer de ese sonido “gauch”, un estandarte de su trayectoria.

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Lo que antecede a Operativo Dragón es el EP Siestita, que empieza con una balada donde una guitarra triste y una armónica dibujan el espíritu de su geografía. Seguida del cuestionamiento generacional en “Los milenials”, mientras el EP fluye en poco más de veinte minutos.

Livelli y los Saravia producen un sonido muy fresco donde a campo abierto se puede ir corriendo bajo un cielo estrellado. La poética pasa por encontrar en la contemplación del escenario un minuto desgraciado para componer una canción. Los amaneceres son más poderosos cuando se los disfruta lejos de todo.