Foto de tapa: Soledad P. Avegno

Señor Faraón empezó tímidamente en 2008 cuando Ismael Varela grabó en una tarde 15 canciones a guitarra y voz que no encajaban en las bandas en las que él estaba al momento (Revolver y Hablan por la Espalda). “Eran un puñado de canciones e ideas guitarrísticas desarrolladas durante minutos, pero era material recién compuesto, muy fresco, incluso inmaduro, y las letras eran en inglés en su mayoría”, cuenta Varela. El estilo de Señor Faraón es innovador, al punto que ya en ese entonces utilizaba fórmulas poco convencionales en la guitarra.

Varela cuenta que en sus inicios “no estaba pensando en armar un proyecto solista estable, dado las otras actividades musicales que tenía. La cuestión es que seleccioné 10 de esas músicas y resultaron ser mi primer disco que salió en digital a fines del 2008. Después Mauro Correa (quien fue batero de la banda hardcore Pirexia) lo escuchó y quiso editarlo como el puntapié inicial de su sello Little Butterfly Records”, cuenta. Ya para 2009, con el disco editado, el nombre del proyecto definido y varias fechas agendadas, “el proyecto se consolidó”, dice. “Desde ahí seguí, tomándolo como el lugar para ir evolucionando y plasmando lo que compongo”, afirma Varela.

Noctambul tiene elementos muy distintos en relación a los primeros dos discos del Señor Faraón. Se escuchan guitarras eléctricas y baterías, algo que antes no se notaba, y también distorsiones. ¿A qué viene el cambio?
El cambio fundamental fue que me compré una guitarra eléctrica en 2014 y empecé a componer con ese sonido. Piel de culebra (2015) ya tenía percusiones, bajos y guitarras eléctricas pero su sustento era la guitarra criolla. En Noctambul el sonido fue eléctrico desde el vamos y al momento de grabar las composiciones necesitaron una batería clásica. Esto también motivó la adición de sonidos de teclados y sintetizadores, e incluso efectos de voz. En realidad, este tipo de sonido no era nuevo para mí dado mi pasado en bandas de rock, pero sí lo fue en relación al proyecto.

¿Cómo lograste consignar esos sonidos con la estética del proyecto?
Antes de empezar a grabar, los sonidos de las guitarras eléctricas y los ritmos de batería para cada tema ya estaban definidos. Al momento de componer ya los buscaba, encontraba y empezaba a relacionarlos entre sí en el grupo de canciones que iban a conformar el disco. A medida que componía, ya iba produciendo y arreglando al mismo tiempo. También quería una batería acústica ultra seca, con pocos graves y poco o casi nada de room. Toda sordinada. Fabrizio Rossi, con quien produje Noctambul, tuvo que pararme para no restar todos los sub de las tomas. Es decir, que la estética estaba ahí desde antes de grabar. En la grabación, mezcla y producción el hincapié se puso en sustraer información, limpiar, hacer pesar las decisiones en la estética del sonido. Por ejemplo, sacar una batería y sustituirla por un banco de vals de órgano, por ejemplo. Buscamos también que el sonido no estuviera muy comprimido, sino que mantenga las relaciones dinámicas. La compresión ya venía en las distorsiones, fuzzes y teclas.

En lo que resta del 2019, Señor Faraón va a tocar las canciones de Noctambul en vivo “lo más fielmente posible”, junto a Zelmar Borrás de Los Nuevos Creyentes en la guitarra, Manuel Rilla de Genuflexos en el bajo, y Javier Cuadro de Cielos de Plomo en la batería. La banda va a tomar ruedo en el vivo para empezar a sumar canciones nuevas que están ensayando. En junio tienen su primera presentación, y de ahí en adelante tocarán todo lo que puedan.