Criada en un entorno conservativo en un suburbano de Connecticut, Raveena nunca se sintió cómoda en su comunidad ni en la escuela. Su respuesta fue encontrar su sensibilidad e independencia creando su propio mundo en el fondo de su casa. Un balance entre soledad, sentirse distinta y ser artista.

A los 16 años se mudó a Nueva York, lo que trajo nuevas experiencias. Fue en la ciudad donde encontró su sonido, espiritualidad, mundo visual y su compañero de vida y a la vez productor Everett Orr. Junto a él terminó de perfeccionar el sonido que tanto buscaba, inspirado en el funk de los ’70 y el r&b moderno. Su amor y la capacidad de crear juntos hicieron que se vuelvan inseparables a la hora de grabar y algo esencial en el sonido de la joven.

Con un EP y una serie de singles editados hasta la fecha, el sonido de Raveena recuerda a Corinne Bailey Rae o a Joss Stone pero con un giro que la hace única. Su voz se complementa con sonidos suaves y una producción detallista que hacen pensar que el r&b está a salvo en manos de la artista estadounidense.