Foto: Facebook de Beach House

Los cambios en el sonido de Beach House en cada uno de sus discos (siete al momento) son, y fueron, graduales, casi imperceptibles, delicados como cada pasaje en cada canción de su último disco. No por eso son menos evidentes.

Este ultimo disco, 7, es gran prueba de su reinvención y la renovación de la fórmula dream pop que elevan y enaltecen con cada nuevo material.

El nuevo disco de la banda de Baltimore se asemeja a un gran cielo gris pero que comprende distintas tonalidades, pudiendo llegar al negro o acercándose más al blanco por momentos. Este cielo enorme tiene nubes de distintas densidades, grosores y texturas que se mueven lento cuando lo desean y rápido cuando no queda opción más que moverse más veloz.



Sin duda es el disco de Beach House que más desordenado suena hasta este momento, no tan refinado y siempre con una cuota de ruido cubierta por múltiples capas de sonido. Tiene sin duda un espíritu más rockero con destellos nostálgicos, como una tormenta que se arma de a poco.

El material abre con “Dark Spring“, evidente prueba de ese desorden y con una vibra más desenfadada, la guitarra está presente rasgando el sonido, reverberando junto con la voz de Victoria Legrand y con una batería que marca un ritmo veloz: desde que comienza sabemos con seguridad que este disco no se parecerá en nada a los demás. En un punto de esta canción (que comparte con las restantes diez que componen este disco) todo se mezcla, ese cielo se empieza a revolver y los grises se empiezan a mezclar, la voz tapa a la guitarra, el teclado a la percusión, la voz al ruido y así sucesivamente, para luego destaparse y para después volverse a cubrir.

Un poco más adelante “Drunk in LA” se materializa en sonidos y entendemos que aquellas notas de guitarra grandilocuentes se perdieron casi por completo, muestra clara de la identidad del nuevo disco: más homogéneo y sin tantos quiebres.

De a poco comienza a llover, las gotas se empiezan a acumular en el suelo y se forma una cortina de agua que no se detendrá hasta el final. “Last Ride” es el último viaje onírico, más lento, pausado y con la misma energía que “On the Sea” o “Real Love“, pero que la estridencia se haya calmado no quiere decir que no queden pequeños resabios ni que la lluvia haya parado para siempre.

Beach House – 7

2018 – Sub Pop

01. Dark Spring
02. Pay No Mind
03. Lemon Glow
04. L’Inconnue
05. Drunk in LA
06. Dive
07. Black Car
08. Lose Your Smile
09. Woo
10. Girl of the Year
11. Last Ride?