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In the crossfire there’s a story, and how it ends I do not know”, canta Beck en Morning Phase; frase que sin dificultad podría aplicarse a todo su recorrido artístico. En efecto, el oriundo de Los Angeles dispone de una de las discografías más ricas y diversas posibles. Más que “reinventarse”, ha develado nuevas facetas de sí mismo a lo largo de veinte años de trayectoria, manteniéndose siempre interesante y ganando su puesto al frente de todos los músicos de su generación. Y de alguna forma, ha logrado asombrar otra vez con su decimosegundo álbum de estudio: Morning Phase es otra adición estupenda a su legado.

Lejos de los collages sónicos de su emblemático Odelay o el underrated Midnite Vultures, el último trabajo de Hansen lo encuentra de nuevo acogiendo instrumentación austera y cantando sobre emociones en lugar de su característica absurdidad. Claro, sería fácil catalogarlo como otro Sea Change, aquella obra maestra del 2002 en la que Beck desnudaba su alma con una guitarra acústica tras una desgarradora ruptura de relación. Él mismo le ha contado, tanto a la prensa como a este escritor, que su más reciente material discográfico sería una suerte de secuela del Sea Change. Y las similitudes son claras: Morning Phase está compuesto de momentos arpegiados, orquestales y sentimentales; el equipo de producción (que incluye al padre de Beck, David Campbell) sigue siendo el mismo; hasta «Morning«, el maravilloso opener, empieza con el mismo acorde que «The Golden Age«.

Pero más allá de las similitudes superficiales, clasificar al nuevo LP de Beck como más de lo mismo sería reduccionista e injusto: se trata de una entidad refrescante, individual y con peso propio. Si Sea Change era esa dolorosa vuelta en auto a la madrugada tras cortar con tu novia, Morning Phase es despertarse temprano el día siguiente, mirando para adelante mientras las heridas cicatrizan. Parece remitir exactamente a lo que el cantante terminaba por reflexionar hace doce años: “Yesterday is ending, Sunday sun”. No sólo eso, con 43 años de vida, ahora el Güero escribe desde un lugar más maduro, más sutil, más sabio que nunca. Hay tristeza a lo largo de los trece tracks de Morning Phase, sí, pero en especial hay regocijo en toda la belleza de la vida cotidiana y Beck logra capturar eso: es, simplemente, un disco hermoso.

Y es hermoso en su aparente simpleza. Aquí, el muchacho con chicle en el cerebro optó por relajarse y componer melodías armónicas, tranquilas y simples; priorizando la cooperación con su excelente team y resultando en un CD donde cada instrumento complementa al resto sin obstruir el flujo final. Un ejemplo claro son los arreglos de orquesta de David Campbell: las cuerdas no acaparan la atención sino que se incorporan en el fondo con elegancia, haciendo de temas como la inolvidable «Wave» mucho más efectivos. En la preciosa «Heart Is a Drum«, uno de los highlights, Beck susurra: “Need to find someone to show me how to play it slow / You followed the drum keeping time with everyone”. A pesar de que se le dificulte a Beck ser lento, él acompaña a los beats de sus compañeros con precisión; y Morning Phase fluye de canción en canción de manera increíble, sin aburrir en ningún momento de sus 47 minutos de duración. Hay alusiones al folk y guiños al Neil Young de Harvest en la nostálgica «Country Down«; madurez en «Turn Away«; y vulnerabilidad y belleza en «Don’t Let It Go» y el single «Blue Moon«, nuevo clásico que en cualquier momento se podrá escuchar en la serie Girls. “Open your eyes with waking light”, finaliza Hansen en el épico cierre, de alguna forma resumiendo la temática de todo lo que precedió. Sin dudas, estamos frente a alguien que ha evolucionado y cuya capacidad articulatoria está más afinada que nunca.

Luego de una ausencia de seis años (en la que incursionó en experimentación y hasta lanzó un disco de partituras para que interpreten sus fans), el auto-proclamado loser volvió con Morning Phase, graciosamente otro triunfo en su catálogo. Morning Phase se sitúa como uno de los mejores discos del año y también de toda la carrera de Beck; y lo consolida a él una vez más como uno de los más grandes artistas de su generación.

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Beck – Morning Phase

2014 – Capitol Records

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01. Cycle
02. Morning
03. Heart Is A Drum
04. Say Goodbye
05. Blue Moon
06. Unforgiven
07. Wave
08. Don’t Let It Go
09. Blackbird Chain
10. Phase
11. Turn Away
12. Country Down
13. Waking Light