Categorías: Discos
| Publicado
01/04/2020

J Balvin - Colores

El sexto disco del reggaetonero colombiano se siente como una oportunidad perdida.

J Balvin en Movistar Arena, diciembre 2019 - Foto: Matías Casal

En estos tiempos tan inciertos, en donde parece que todo a lo que nos aferramos se puede desvanecer en cuestión de días, algo que no se debe perder es la sensación de descubrir algo fuera de nuestro alcance. Algo que nunca del todo podremos apoderarnos, pero sí podemos -en parte- identificar y apreciar, una especie de esencia encontrada en cualquier obra de arte. Esa esencia es la que trata de capturar J Balvin en su último disco, Colores, un trabajo semi conceptual en el que todas las canciones obtienen sus títulos a partir de colores.

Balvin siempre fue un artista en búsqueda de texturas y tonos que separen su música de lo que podemos escuchar en el reggaetón radial. Y la paleta sonora de Colores, a cargo de su productor recurrente Sky Rompiendo, no es la excepción. Nadie podría argumentar que un tema como “Blanco”, con su percusión bajada de tono y arreglos minimalistas, como si fuesen murmurados, va al mismo lugar que el single “Morado”, en donde samples vocales suben y bajan, y teclados escurridizos y pegajosos juegan con la intensidad de la canción. Hay un trabajo consciente por parte de la producción de no repetir ningún sonido durante los 29 minutos del disco, sostenido por la performance vocal de J Balvin que va cambiando con cada tema.

Se ve cómo sus anhelos románticos en “Rojo” encajan con la producción pasposa, como si el tema se fuese lentamente desangrando y dejando gotas de pasión por donde va, y esa coherencia musical excusa las letras ocasionalmente pobres (“Quieren comprarte siempre con plata/Pero ese tesoro tiene pirata” no es exactamente poesía, pero el tema hace que tenga sentido). O cómo despliega su confianza inquebrantable al ritmo de los pianos de “Verde”, en el que el productor Sky se atreve a rapear y, aunque no tenga la flexibilidad vocal y tonal de Balvin, logra llevar una pequeña estrofa y el estribillo con suficiente seguridad para no quedar fuera de lugar.

Y sin embargo, aunque haya un razonamiento detrás de la elección de los colores en cada tema, hay momentos en los que Balvin se termina creyendo demasiado su propia idea. Se escucha en cómo “Azul”, elegido así por su lírica sobre una mujer en la playa, no se adapta a su nombre, con tonos demasiado sosos y chicos en la mezcla que no terminan de evocar nada en la instrumentación. Lo opuesto sucede en “Gris”, de nuevo llamado así por la temática lírica en la que Balvin se cansa de la indiferencia y el silencio de su pareja, que tiene tonos demasiado vívidos como su guitarra acústica y su percusión viva y juguetona. Y aunque su segunda colaboración con Mr. Eazi, “Arcoíris”, es una pieza movida e inspirada, es poco ambiciosa como para lograr encapsular la amplitud que el título parece implicar.

Dicho esto, los momentos en que todo parece encajar son estelares. Un tema como “Rosa” es una victoria, co-producido por el maestro Diplo, con sus tonos acaramelados que van de más claros a más oscuros de un segundo a otro, con un Balvin que se mueve en la mezcla llena de aire y espacio. Posiblemente el tema más interesante sea “Negro”, porque nos muestra a Balvin en su estado más peligroso. En este track subvierte las reglas establecidas del disco, introduciéndonos un fondo oscuro que luego es superpuesto por arreglos coloridos, como una trompeta estática y ansiosa, voces breves y furiosas, y percusión conteniendo todos los elementos con una correa apretada. Balvin rapea “Loco por darle una nalgá'/Que la deje marcá'” como si fuese una premonición, y parece meterle sus dientes al instrumental y darle un borde más filoso.

Incluso si este proyecto pierde su foco conceptual y se traiciona a sí mismo, Colores presenta a J Balvin como una de las figuras más ambiciosas de la música latina contemporánea. Lo que al principio parecía ser un artista interesado en hacer las cosas bien y en serio, ahora es un monstruo comercial consciente de su éxito y que trata de ir por más. Si esta es una oportunidad perdida de romper el molde del reggaetón comercial y vendible, es porque Balvin va un paso a la vez. Todavía tiene mucho camino por andar y este es un paso muy enriquecedor.

J Balvin - Colores

2020 - Universal Music

01. Amarillo
02. Azul
03. Rojo
04. Rosa
05. Morado
06. Verde
07. Negro
08. Gris
09. Arcoíris
10. Blanco




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