kurt vile

En un 2015 que desplaza al rock cada vez más hacia un costado de la constelación musical, Kurt Vile aparece como una figura anacrónica. Si no lucía ya excesivamente desconectado de su entorno, ahora lo termina de hacer: desenchufó las guitarras eléctricas de su lanzamiento definitivo Wakin’ on a Pretty Daze, y dio un vuelco casi total hacia lo acústico en B’lieve I’m Goin Down, su último disco de estudio.

Precisamente, estas composiciones lidian con la desconexión. B’lieve I’m Goin’ Down empieza y termina con el pelilargo contemplando su reflejo en un espejo y en una foto respectivamente. Fiel al pensamiento de Walter Benjamin, es ajeno al ser que le devuelve la mirada. El fenomenal opener “Pretty Pimpin’” justamente describe una crisis existencial detonada por lo rutinario de la adultez que lo confronta. Escuchar este LP es adentrarte en la introspección de Vile y observar todo desde su prisma: una óptica pasiva y desorientada pero despreocupada ante el aturdimiento. B’lieve I’m Goin’ Down, además de un viaje hacia adentro, es también un recorrido a través de las rutas y gasolineras de una Norteamérica impregnada por un tinte nocturno.

La paleta sonora es exactamente la que se puede esperar del músico de Filadelfia: el sexto álbum de este muchacho es melódicamente cálido, predominan tanto los acordes arpegiados como el fingerpicking, y tiene dejos de folk, country y singer/songwriter. B’lieve I’m Goin’ Down se siente tan efímero como una bocanada de humo. No hay tanta evolución presente como sí condensación y reafirmación de sonidos anteriores, con algo más de instrumentación que sirve para ornamentar a los temas con sutilezas, dotándolos así de autonomía. El banjo aparece en “I’m an Outlaw” para remitirnos a los westerns, mientras que el piano se ocupa de protagonizar “Life Like This” y “Lost My Head There”. Una que se luce es “That’s Life Tho’ (Almost Hate to Say)”, momento típico en que Kurt nos remite a canciones anteriores como “Too Hard” y “Baby’s Arms”. Pero el verdadero highlight llega con la hermosa “Wheelhouse”, de más de seis minutos de duración.

Si hay algo que perjudica a B’lieve I’m Goin’ Down es que es sumamente engañoso. Cuando Smoke Ring for My Halo, que no sufre de este inconveniente, salió en el 2011, KV condecoró a On the Beach de Neil Young como una considerable fuente de inspiración. Es evidente que aquel clásico siguió siendo un punto de referencia para él, pero los números que abrieron sus últimos trabajos son más del calibre de “Down by the River” o “Cinnamon Girl”, predisponiendo al oyente a una experiencia errada. Aquí Vile sobrecarga el comienzo de la obra en detrimento de mayor cohesión y consistencia, pero esto es una queja menor. B’lieve I’m Goin’ Down es una entrada perfectamente respetable en la discografía de uno de los mejores cantautores de nuestros tiempos.

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Kurt Vile – B’lieve I’m Goin Down

2015 – Matador

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01. Pretty Pimpin
02. I’m an Outlaw
03. Dust Bunnies
04. That’s Life, tho (almost hate to say)
05. Wheelhouse
06. Life Like This
07. All in a Daze Work
08. Lost My Head there
09. Stand Inside
10. Bad Omens
11. Kidding Around
12. Wild Imagination

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